La hipertensión arterial es conocida en el ámbito médico como la "asesina silenciosa", y el apodo no es casual. “Se trata de una enfermedad crónica que afecta a uno de cada tres adultos, caracterizada por un aumento persistente de la presión con la que la sangre circula por las arterias. El gran desafío para la salud pública es que, en la gran mayoría de los casos, la presión alta no duele, no marea ni genera molestias evidentes; el cuerpo se adapta a niveles peligrosos mientras el daño ocurre de forma invisible”, aseguró el Dr. Marcelo Cáncer, cardiólogo de OSPEDYC.
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1 de cada 3 adultos tiene hipertensión arterial
El 17 de mayo se conmemora el Día de la Hipertensión Arterial y advierten la importancia de no acudir recién cuando el paciente se sienta mal.
Cuando los valores igualan o superan los 140/90 mmHg, el sistema cardiovascular comienza a trabajar bajo un estrés constante. Esta falta de señales de alerta es precisamente lo que lleva a muchos pacientes a postergar sus controles, bajo la falsa premisa de que "si no me siento mal, estoy sano". Sin embargo, la medicina es tajante: la ausencia de síntomas no es garantía de salud. Muchas veces, las primeras manifestaciones físicas aparecen recién cuando el daño en los órganos ya es avanzado o irreversible.
“El impacto de no tratar esta condición a tiempo es severo”, prosiguió el especialista de OSPEDYC, y continuó: “Una presión arterial sin control aumenta drásticamente las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), con secuelas neurológicas que pueden cambiar la vida para siempre”.
Asimismo, el corazón se ve obligado a trabajar forzado, lo que facilita la obstrucción de las arterias coronarias y deriva en infartos. Los riñones también sufren este deterioro progresivo, pudiendo llegar a una insuficiencia renal que requiera diálisis, además de comprometer la visión y la salud de la arteria aorta.
Frente a este escenario, los especialistas insisten en que el control anual debe ser un hábito tan básico como una visita al odontólogo: “Medirse la presión es un procedimiento rápido, indoloro y accesible en cualquier centro de salud o farmacia. Son apenas cinco minutos que funcionan como una herramienta de prevención fundamental: detectar el problema a tiempo permite regular los valores y evitar complicaciones fatales”, explicó Marcelo Cáncer.
Esta recomendación es universal para todos los adultos a partir de los 18 años, aunque la frecuencia debe ser mayor en quienes presentan factores de riesgo adicionales. Si existen antecedentes familiares, sobrepeso, diabetes, colesterol elevado o hábito de fumar, los controles deben ser más cercanos.
“En definitiva, no se trata de esperar a tener un síntoma para actuar, sino de entender que un simple chequeo periódico es la diferencia entre prevenir un evento cardiovascular o llegar tarde a su tratamiento”, finalizó el Dr. Cáncer.