Este jueves la Justicia absolvió a los 35 acusados por provocar la tragedia del vuelo 2553 de Austral, que se estrelló en la ciudad de Fray Bentos, en Uruguay, el 10 de octubre de 1997. En el accidente murieron 74 personas.
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Absolvieron a los acusados por la tragedia de Austral
Pese a que la querella había solicitado penas de hasta 25 años de prisión por el delito de "estrago culposo", la Fiscalía pidió la absolución por entender que las pruebas reunidas durante el debate no terminaban con el estado de inocencia de los imputados.
Los jueces José Martínez Sobrino, Daniel Obligado y Adriana Palliotti resolvieron por unanimidad dictar las absoluciones de todos los implicados en una resolución cuyos fundamentos se conocerán el 25 de marzo. Luego, los querellantes podrán apelar.
El caso de la tragedia de Austral
Después de las 21 de la noche del 10 de octubre de 1997, el vuelo 2553 de Austral despegó de la ciudad de Posadas con destino al Aeroparque Jorge Newbery de Buenos Aires. Una hora más tardes, cuando sobrevolaba la localidad entrerriana de Gualeguaychú, el avión perdió contacto con los radares. Lo último que se escuchó fue un pedido desesperado para autorizar el descenso y luego, el final.
"¡Nos matamos, nos matamos!", es la frase del diálogo entre el piloto y el copiloto que dura 18 minutos y quedó registrada en la caja negra.
En el último minuto, el piloto Jorge Cécere suplica a la torre de Aeroparque: “Por favor, autorícenme ya descenso”. Y Luego “¡No, no, carajo, Dios mío, carajo! ¡Nos matamos, la puta que te parió, nos matamos, la concha de la lora!”. En ese momento, el avión caía a 1000 kilómetros por hora.
La instrucción detectó errores en las decisiones de la tripulación que los hicieron volar fuera de sus límites y perder velocidad en medio de una fuerte tormenta.
Los imputados fueron funcionarios de Austral y de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad, un organismo bajo el control de la Fuerza Aérea. Todos fueron sobreseídos por falta de mérito. La Cámara Federal revocó la decisión y ordenó profundizar la investigación. Luego fueron procesados.
De acuerdo con la Comisión Investigadora de Accidentes Aéreos de Uruguay el avión cayó como consecuencia de una errónea decisión del copiloto que produjo la pérdida de control. Eso sucedió por el congelamiento de los tubos del sensor de velocidad y porque en el avión no había un alarma para alertar sobre esa situación. Eso además de la falta de entrenamiento adecuado de los pilotos.
La causa fue elevada a juicio en 2013 y, en ese momento, el fiscal Eduardo Taiano consideró que los hechos fueron "la conclusión trágica de una oscura historia de irregularidades e incumplimientos".
"Resultó evidente que el vuelo se desarrolló en condiciones climáticas adversas, siendo altamente probable que tal situación haya provocado el engelamiento de los tubos pitot y su obstrucción. Ello trajo aparejada una errónea medición de la velocidad del avión. Siendo así, los pilotos dirigieron su atención a corregir el problema de la falta de velocidad, cuando en realidad ésta era normal, de modo tal que su proceder produjo un aumento de la velocidad", afirmó y aseguró que al piloto le llevó mucho tiempo "darse cuenta de que había una falla en el velocímetro, pero ya era tarde: el copiloto no había advertido ni comprendido lo captado por el primero y en consecuencia dispuso la extensión de los Slats a una velocidad excesiva, que provocó la pérdida de control de la aeronave".
Cuando la causa llegó a juicio se ordenó una nueva pericia que tardó años. El juicio finalmente empezó el 26 de marzo de 2019. Los 35 acusados se negaron a declarar.
El fiscal Juan Patricio García Elorrio pidió la absolución por el beneficio de la duda para todos menos para Danilo Wenk, que era director de Certificación Aeronáutica de la entonces Dirección Nacional de Aeronavegabilidad, pero por el delito de falsedad ideológica. Wenk murió antes de que llegara la sentencia.
La Justicia absolvió así a Manuel Morán, ex presidente de Austral, director de Iberia y titular de Aerolíneas Argentinas y su controlante Interinvest S.A.; Mario Víctor Sruber, vicepresidente de Austral; Gabriel Mario Pérez Junqueira, Gerente de Asesoría de Aerolíneas Argentinas y director de Austral, al igual que Walter Hayas, Mario Daniel Cardoni, Fernando José Francisco Mayorga, Francisco Javier Monzón (nunca se presentó al juicio) y Ángel Rafael Sanchis Herrero.
La lista sigue con Javier Losa de la Cruz, gerente técnico de Austral; Jorge Belarmino Fernández, gerente de Mantenimiento; Ricardo Embon, gerente de Planeamiento e Ingeniería; Andrés Alberto Arribillaga, instructor de vuelo; Juan Manuel Baigorria, Director Nacional de Aeronavegabilidad; Carlos Horacio González, Director de Habilitación y Fomento del Comando de Regiones Aéreas; Hugo Alberto Adib, Director de Certificación “Córdoba”; Carlos Carmenini, Jefe de Transporte Aéreo Regular; Norberto Alfredo Sotelo Ossa, Director Aviación de Transporte; Eduardo Sánchez Ara, director de Certificación Córdoba; y Guillermo Destefanis, integrante de la Comisión Asesora de Licencias de Funciones Aeronáuticas Civiles, al igual que Juan Fortuny.
Los otros acusados abueltos fueron Enrique Ventura de Anchorena, Gerente de Operaciones de Austral; Pablo Alfredo Chini, Gerente de Aseguramiento de Calidad; Norberto Hugo Nieves, Auditor de Aseguramiento de Calidad; Miguel Arturo Salvioli, Subgerente de Ingeniería; Norberto Alejandro Verne, Subgerente de Planeamiento; Claudio Marcelo Gorla, Inspector de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad, al igual que Héctor Alejandro Pérez, Juan Casimiro Astrada Ladrón de Guevara, este último quien intervino en el proceso de habilitación y certificación de la aeronave siniestrada. Por último, se incluyó a Eduardo Carlos Ford, Gerente de Operaciones de Vuelo; Alberto Muñoz, Gerente de Logística de Austral; y Rodolfo Gerardo Giromini, Instructor de vuelo al igual que Roberto Luis Pignato y Ángel Norberto Esnagola, quienes instruyeron a los pilotos que protagonizaron el siniestro.