Caminar por la calle, tomar un colectivo, entrar en un negocio o galería. Cualquiera de estas actividades que parecen tan simples y normales, al mismo tiempo son situaciones que a diario se convierten en escenarios para la violencia de género en un sociedad en donde el acoso callejero está naturalizado y donde se sigue apuntando contra las víctimas.
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Acoso callejero: es importante denunciar y no naturalizarlo
"El acoso callejero es el que se ejerce contra la mujeres en lugares públicos y con acceso público como los medios de transporte, una escuela, las organizaciones sociales, un centro comercial o la calle. Y lamentablemente se sigue poniendo el foco en la víctima con preguntas o comentarios como 'tenía pollera corta', 'iba muy maquillada', 'me sonrió mucho'", explica en diálogo con Todo Jujuy Natalia Aramayo desde la Fundación Siglo XXI.
El acoso callejero, indica, tiene una cuota generacional importante ya que en las personas de más de 40 o 50 años está mucho más naturalizado mientras que las mujeres más jóvenes se empiezan a dar cuenta de que hay algo que no está bien en el silbido o las palabras de un extraño en la calle.
El acoso callejero en la ley de violencia de género
Aramayo comenta que, si bien el acoso callejero no está tipificado como delito en la normativa argentina, sí está contemplado como una modalidad de la violencia de género en la ley 26.485 junto a otras formas de violencia como la doméstica, laboral, institucional, contra la libertad reproductiva, obstétrica, mediática, pública y política de las mujeres.
Así, en su última modificación, el inciso g del artículo 6 de esa ley establece cuál es la "violencia contra las mujeres en el espacio público". Es aquella ejercida "por una o más personas, en lugares públicos o de acceso público, como medios de transporte o centros comerciales, a través de conductas o expresiones verbales o no verbales, con connotación sexual, que afecten o dañen su dignidad, integridad, libertad, libre circulación o permanencia y/o generen un ambiente hostil u ofensivo". (Inciso incorporado por art. 1° de la Ley N° 27.501 B.O. 8/5/2019)
"El acoso callejero nos quita la posibilidad de participar libremente en lugares públicos. Y eso no es algo que les pase a los varones", subraya Aramayo. Es por eso, agrega, que es importante denunciar estos casos y no naturalizarlos.
En el mismo sentido, la abogada especializada en violencia de género Pilar Arechaga explica en diálogo con Todo Jujuy que la violencia tiene que ver con que las mujeres puedan usar el espacio público en igualdad de condiciones sin ser sometidas a ningún tipo de intimidación o temor.
Esta situación está dada porque muchas veces el acoso callejero se da con agresores desconocidos y que quizás las víctimas no vuelven a ve. Pero también ocurre que, como en los casos de las obras en construcción, las mujeres empiecen a cambiar su rutina y a evitar esos lugares porque puede haber hombres que las acosen.
Por otra parte, Arechaga señala que la denuncia no es tanto para situaciones pasajeras donde no se puede identificar a los agresores sino para casos recurrentes, ya que la ley está planteada en el marco de un proceso de protección donde los jueces tienen la aptitud de tomar medidas preventivas con el fin de proteger a las personas, no de castigar.
En algunos lugares de la Argentina, como la provincia de Salta, el acoso callejero está estipulado en las normas como una contravención, lo que habilita un proceso judicial tras las denuncias y tiene sanciones en consecuencia. En Jujuy, un proyecto de ley de octubre de 2020 buscó tomar una medida similar para prevenir este tipo de violencia de género pero aún no hubo noticias de su tratamiento en la Legislatura.
Una connotación de sometimiento
"¿Cuál es el objetivo de un hombre que hace una insinuación sobre el cuerpo de una mujer, de una niña o de una adolescente que está pasando por la calle?", se pregunta Aramayo y, a la vez, responde: "Incomodarla".
El acoso callejero trae aparejada una cuestión sexual y, explica, "todo lo que la tiene tiene una de connotación sexual tiene connotación de sometimiento de la mujer".
En la misma línea, Arechaga agrega: "Muchas veces a los comentarios los dicen hombres mayores a mujeres jóvenes. Y ahí está estipulada una relación de poder".
Es por eso, detallan ambas, que cuando las mujeres responden a ese acoso, los hombres reaccionan, porque lo que buscan es poner a la víctima en una situación de vulnerabilidad.
Finalmente, Aramayo remarca la importancia de realizar exposiciones en comisarías luego de estas situaciones de violencia de género, aún cuando el acoso callejero no esté tipificado como delito. "Creo que es importante no naturalizarlo y entender que es una violencia de género y que, en algún momento se deje de poner la vista en la persona que es acosada y no en la que acosa. Y es importante plantear una exposición en la comisaría para que se pueda dictar una medida de protección para la mujer", concluye.