Aunque se suele suponer que los riesgos que el alcoholismo provoca en niños y adolescentes son más o menos los mismos que en los adultos, investigaciones científicas demostraron a lo largo de los últimos años que los peligros del consumo de alcohol entre los jóvenes son mayores.
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Alcoholismo: cómo afecta el exceso a jóvenes y adolescentes
Alcoholismo en jóvenes y adolescentes
Durante la adolescencia, en comparación con la edad adulta, el organismo es relativamente insensible a los efectos sedativos del alcohol. Los sentimientos de depresión, paranoia y ansiedad, malestar gástrico, hipotermia, falta de coordinación motora e inducción del sueño, típicos entre los adultos, no aparecen con intensidad entre los más jóvenes que entonces siguen bebiendo sin freno.
A este consumo casi ilimitado se suma que jóvenes y adolescentes son más sensibles a los efectos que refuerzan el consumo, como la sensación de placer, la disminución de inhibiciones y el hecho de que la interacción social se ve facilitada por el alcohol. Comparados con las personas adultas, los adolescentes sufren más alteraciones cognitivas luego de consumir alcohol y eso hace que sean menos capaces de emitir juicios objetivos sobre las consecuencias del consumo, y de regularlo.
Según demuestran investigaciones realizadas en diversos países del mundo, el consumo de alcohol entre los más jóvenes está asociado a una mayor cantidad de accidentes fatales, una tasa más elevada de violencia, un incremento en el comportamiento sexual de riesgo, bajo rendimiento escolar e incremento de comportamientos suicidas.
Los expertos comprobaron que existe una relación significativa, positiva y lineal entre la edad de inicio al consumo de alcohol y la probabilidad de ser diagnosticado con abuso y dependencia hacia el alcohol: cuanto más temprano se empieza a beber, mayor es la posibilidad de que haya abuso y dependencia en la vida adulta.
El alcohol puede afectar el cerebro de los jóvenes
El consumo excesivo de alcohol en la adolescencia influye en el desarrollo de la estructura del cerebro: durante la niñez el cerebro se centra principalmente en el crecimiento y la generación de nuevas células y en la adolescencia, en la creación de nuevas vías neuronales. Estas nuevas vías neuronales ayudan a relacionar la información con diferentes partes del cerebro.
De acuerdo con la evidencia científica, beber durante la adolescencia reduce la capacidad de completar tareas relacionadas con la memoria e incluso puede afectar el desarrollo de las regiones frontales del cerebro.
En los adolescentes la capacidad del organismo para metabolizar el alcohol está todavía inmadura y, como los consumos no suelen ser constantes, sino que se dan en momentos pico (sobre todo a lo largo de los fines de semana), los chicos y chicas pueden correr el riesgo de alcanzar concentraciones de alcohol en sangre capaces de inducir neurotoxicidad o daño y muerte neuronal.