Si hay algo que a lo largo de toda la vida marca la mirada y el reflejo de uno mismo es el dichoso espejo. Y si nos remitimos al famoso cuento de Blancanieves donde encima éste era mágico y respondía “quién era la persona más bella del reino”, el mirarnos y preguntarnos sobre nuestra belleza se ha vuelto casi una costumbre diaria y aprehendida desde muy pequeños. Pero con un costado bastante negativo… cuando lo que el espejo me devuelve no es lo que quiero ver reflejado.
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Aprendamos a querernos de adentro hacia afuera
Y me atrevo a preguntar ¿de qué o de quién depende la belleza de una persona? ¿Podemos afirmar que sólo hay algunas personas que lo son y otras no? O simplemente ¿todas las personas son hermosas?
Para responder a esto elijo centrar mi mirada en lo que social y culturalmente viene delimitado como “Cánones de belleza”. Y sí, desde estos es de donde la belleza y la hermosura se definen. Nuestra cultura y sociedad dice que eres una “mujer bella” porque eres alta, delgada, con un cuerpo equilibrado entre sus partes, por tener piernas largas, lindos pechos, tu pelo es largo y bien cuidado y eres saludable. En el caso de los hombres, son hermosos por ser robustos, fuertes, con un cuerpo tonificado, un rostro armónico, con pelo abundante y bien cuidado, y también deben ser personas saludables y deportivas. ¿Pueden ver lo que yo veo? Todo se refiere a lo físico.
Entonces ¿Qué pasa por la mente? Y ¿Cómo es la construcción de la Imagen Personal y la tan conocida Autoestima? Si sólo se trata de cuerpos ideales y de personas que se la pasarán aspirando a cumplir con ese estereotipo, lógicamente el resultado será una gran afección psíquica y una autoestima muy pobre y muy baja. Y algo aún más triste, estos niños, jóvenes o adultos, buscarán siempre alcanzar esa perfección física para ser aceptados socialmente, olvidando que lo importante no es eso, sino es construirse y nutrirse interiormente.
Quizás piensen que esto suena poco real o idealista, pero el punto al cual quiero arribar se centra en que podamos reconocer la diferencia entre una mirada subjetiva de acuerdo a un parámetro cultural, de una mirada que permita el descubrimiento de cualidades, de rasgos positivos, fuera de un estereotipo o expectativa como si fuésemos un proyecto lleno de objetivos puestos en una lista, que se deben tachar a medida que se alcanzan.
¡Nada más lejos que esto! Acá lo necesario es enseñar a nuestros niños y jóvenes que pueden descubrir sus características individuales, sus fortalezas, sus cualidades, eso que los hace diferentes al otro, y que a medida que crecen van definiendo sus sentimientos y pensamientos, y en sus experiencias diarias aprenden a enfrentar problemas, ayudan a otras personas, viven su día a día en sociedad nutriendo su interior, y es eso lo que los hace hermosas personas.
Que alguien sea confiable, amable, inteligente, alegre y empático es lo que los hace atrayente para alcanzar un lazo social, y la mirada del que los elije es la que vale, porque esa otra persona elige la belleza interior superando esa mirada hacia lo físico. Y en este caso, subimos de nivel porque las personas se vuelven “espléndidas” justamente al destacarse por ser cómo son, y no sólo por lo que tienen físicamente en su exterior.
Tenemos un arduo trabajo, no para cambiar cánones de belleza en la cultura, sino para cambiar las formas de pensamiento y las miradas de cada uno de nuestros niños y jóvenes, para que no sigan creciendo esas ideas de perfección irreales, esas aspiraciones que tanto daño causan en el crecimiento.
Debemos estar atentos a la aceptación del cuerpo que les ha tocado, de que hay formas de ser saludables sin llegar a hacerse daño. Muchos niños y adolescentes pasan largas horas frente al espejo sin poder encontrar lo que buscan, y el rechazo comienza porque alguien manifiesta algo en relación al físico y desde ese momento comienzan un recorrido interminable para lograr el cambio. Y justamente en este punto, la diferencia radica en que estén acompañados, que sean escuchados y puedan recibir una guía para que el camino del cambio sea el adecuado.
“Al fin y al cabo, lo más importante es que mientras más nutran el cómo son o quieren ser desde su interior, más interesantes y fuertes se volverán para el afuera. Pero nada de esto se logra si están solos, así que a mirar menos el espejo y más entre los ojos de nuestros seres queridos…”
Berenice Ruesjas
Lic. en Psicología MP 330