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27 de septiembre de 2026 - 18:41 Historias.

Artesano, portero y atleta: la vida de Benito Arias que desafía la altura y la hostilidad del clima

Benito Arias es artesano, portero de escuela y corredor. Entrena de madrugada y acaba de subir al podio en una exigente carrera en Bolivia.

Esta historia es una de tantas que merecen el tiempo para disfrutarla, porque el podio de Benito Arias no comenzó en Bolivia. Empezó mucho antes, en las madrugadas de Tilcara, cuando todavía falta para que salga el sol y él encuentra el único momento disponible para entrenar.

Su historia tiene poco de rutina deportiva profesional. Es artesano, tiene un puesto en la plaza de Tilcara, trabaja como portero en una escuela y es papá. Entre todas esas obligaciones se hace tiempo para correr. No unos pocos kilómetros: Benito compite en algunas de las pruebas de montaña más exigentes y acaba de conseguir el resultado más importante de sus 11 años como atleta.

En septiembre viajó por primera vez a competir fuera de Argentina. En el Salar de Uyuni, Bolivia, terminó segundo en la clasificación general de la Ultra Sky de 60 kilómetros del Columbia Skyline Tunupa 2026 y ganó su categoría. El jujeño completó el recorrido en 6 horas, 35 minutos y 50 segundos.

Pero para entender cómo llegó hasta allí hay que regresar a Tilcara y conocer cómo es un día cualquiera en su vida.

A las 6 empieza un día que parece no tener horas suficientes

“Mi día normal arrancamos bien temprano, a las 6 de la mañana, para traer a mi hija, la más chica, a la escuela”, contó Benito en diálogo con Canal 4 y TodoJujuy. Después de dejarla, comienza otra parte de su jornada.

“Nos venimos aquí a la plaza de Tilcara a armar el puesto y me quedo hasta las 2 de la tarde, porque a las 3 hay que arrancar en la escuela. Trabajo de 3 a 9 de la noche más o menos”. Plaza, artesanías, escuela, familia. En esa agenda todavía falta una actividad: correr.

La pregunta aparece casi inevitablemente. ¿En qué momento entrena alguien que trabaja prácticamente todo el día?

La respuesta de Benito es sencilla: cuando puede.

“El paréntesis está muy temprano, de madrugada o en la noche. Los sábados y los domingos hago doble turno, hago fondos largos. Y después, los feriados, aprovecho para salir doble o triple turno”. “El paréntesis está muy temprano, de madrugada o en la noche. Los sábados y los domingos hago doble turno, hago fondos largos. Y después, los feriados, aprovecho para salir doble o triple turno”.

No entrena cuando le sobra tiempo. Hace lugar para entrenar cuando los demás duermen o descansan.

“Corremos con nada, porque amamos el deporte”

Benito lleva 11 años corriendo. En ese tiempo acumuló kilómetros, competencias y resultados que muchas veces quedaron lejos de las grandes vidrieras deportivas.

“Gracias a Dios me ha ido muy bien. Me he quedado siempre entre los primeros diez, tanto en categoría como en la general”, relató.

Dos años atrás ganó dos carreras particularmente exigentes en Tilcara, una de 103 kilómetros y otra de 100. También compitió en otras provincias y en 2024 fue nominado a los premios San Francisco de Asís como Mejor Deportista.

Sin embargo, cuando habla de su recorrido, no se detiene solamente en las medallas. “No se hace visible porque somos corredores quizás muy amateur y corremos con nada, digamos, porque amamos el deporte”, expresó.

La frase explica buena parte de su historia. No hay detrás una estructura profesional que le permita dedicarse únicamente a entrenar. Su preparación convive con el trabajo, la familia y las obligaciones de todos los días.

Y aun así, corre.

“No se hace visible porque somos corredores quizás muy amateur y corremos con nada, digamos, porque amamos el deporte” “No se hace visible porque somos corredores quizás muy amateur y corremos con nada, digamos, porque amamos el deporte”

De Tilcara a una de las pruebas más duras de Bolivia

El 6 de septiembre llegó un desafío diferente. Benito cruzó la frontera para participar del Columbia Skyline Tunupa, una competencia internacional desarrollada en Coqueza, en inmediaciones del Salar de Uyuni y el volcán Tunupa.

La distancia principal fue una Ultra Sky de 60 kilómetros, con corredores de diferentes países y un trazado condicionado por la altura y las características del terreno. Más de 100 atletas participaron de las distintas modalidades de la competencia.

Para Benito era algo más: su primera competencia fuera del país.

“Partimos desde los 3.600 y llegamos hasta los 4.500 metros corriendo” “Partimos desde los 3.600 y llegamos hasta los 4.500 metros corriendo”

La altura, que para muchos atletas representa uno de los grandes obstáculos, forma parte del terreno habitual de entrenamiento de quien vive y corre en la Quebrada. Cuando finalmente cruzó la meta, el resultado confirmó la magnitud de lo que había conseguido.

El boliviano José Patiño ganó la general masculina con 6 horas, 28 minutos y 29 segundos. Apenas detrás llegó Benito Arias, con un registro de 6 horas, 35 minutos y 50 segundos. El peruano Jhoel Copa completó el podio.

Benito, además, terminó primero en su categoría.

Benito Arias es artesano, portero de escuela y corredor. Entrena de madrugada y acaba de subir al podio en una exigente carrera en Bolivia.

“Fue el logro más grande que tuve en estos 11 años”

Cuando cuenta lo ocurrido en Bolivia, la alegría todavía aparece en su voz.

“Pude quedarme con el segundo puesto, a minutos del primero, y primero en la categoría. Fue el logro, yo creo, más grande que tuve en estos 11 años”, expresó.

No es una frase menor para alguien que ya corrió pruebas de más de 100 kilómetros.

También hubo un detalle que acompañó su llegada: Benito cruzó la meta llevando la bandera de Malvinas. Era su manera de mostrar de dónde venía y a quién representaba en aquella primera experiencia internacional.

Detrás de ese momento estaban las mañanas en la plaza, las tardes y noches trabajando en la escuela, los entrenamientos de madrugada y los fines de semana haciendo fondos largos.

Todo lo que no aparece en una clasificación.

Después del podio, otra vez a entrenar

El segundo puesto en Bolivia no modificó demasiado la rutina cotidiana. Benito regresó a Tilcara, a su familia, al puesto de artesanías y al trabajo en la escuela.

También volvió a entrenar. Tiene previstos nuevos desafíos en Jujuy y Bolivia. Entre sus objetivos aparecen una competencia en Guacalera, una carrera de 60 kilómetros en Camargo durante noviembre y, más adelante, una prueba de 88 kilómetros de la UTMB Series en Jujuy.

Probablemente la preparación vuelva a ocurrir de la misma manera: antes del amanecer, después del trabajo o aprovechando un feriado para sumar kilómetros.

Porque para Benito Arias correr nunca dependió de tener tiempo de sobra...durante los últimos 11 años aprendió a encontrarlo.

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