El atletismo llegó después. Durante una entrevista con Arriba Jujuy recordó que todo comenzó al observar a conocidos que corrían largas distancias.
“Dije: ‘¿por qué no correr?’. Vine a Jujuy, hicimos una carrera. Yo estaba bien, entonces dije: ‘voy a seguir’”, ... Y siguió.
Aquella decisión terminó convirtiéndose en 33 años dentro del atletismo máster, con competencias en numerosas provincias argentinas y también en Bolivia, Chile, Uruguay y Paraguay.
Los tres récords argentinos de Máximo Velázquez
Su trayectoria competitiva dejó tres marcas nacionales que, de acuerdo con los registros aportados por su entorno, se mantienen vigentes.
Categoría 75 – Posta 4x100 metros
En el Gran Prix del Mercosur de Paraguay 2017, logró una marca de 1 minuto, 12 segundos y 96 centésimas.
Categoría 85 – 1.500 metros llanos
También durante el Gran Prix del Mercosur de Paraguay 2017, registró 7 minutos, 14 segundos y 29 centésimas.
Categoría 90 – Lanzamiento de jabalina
En 2022, durante el Torneo CAVES realizado en Salta, alcanzó una distancia de 12,17 metros.
Tres disciplinas diferentes muestran también algo particular de su recorrido: Máximo no quedó atado a una sola prueba. Corrió velocidad y medio fondo, integró postas y, con el paso de los años, incorporó con mayor fuerza los lanzamientos.
Cuando el cuerpo cambia, cambia la prueba, pero no las ganas
Actualmente Máximo atraviesa algunas dificultades vinculadas con la vista y episodios de mareos. Por ese motivo decidió alejarse momentáneamente de las carreras en pista.
No dejó el atletismo. Lo adaptó.
“Dejé de correr en pista. Estoy haciendo campo hasta que pueda recuperarme un poco más. Me gusta tirar las jabalinas, las balas y el disco” “Dejé de correr en pista. Estoy haciendo campo hasta que pueda recuperarme un poco más. Me gusta tirar las jabalinas, las balas y el disco”
También mantiene una rutina con bicicleta y ejercicios de fuerza. Su intención es recuperar progresivamente un entrenamiento más regular y volver a competir cuando su estado físico se lo permita.
Quizás allí esté una de las claves de su longevidad deportiva: no intentar hacer a los 94 exactamente lo mismo que hacía décadas atrás, sino encontrar nuevas maneras de mantenerse activo.
Una vida de competencias, viajes y amigos
Las medallas ocupan un lugar importante en la casa de Máximo. Hay recuerdos de Salta, La Rioja, Tucumán, Paraguay, Uruguay y diferentes campeonatos máster. Pero cuando habla de sus viajes, muchas veces termina mencionando a las personas. Uno de los momentos que recuerda con mayor cariño ocurrió durante un Sudamericano disputado en Santiago de Chile. Allí, atletas y dirigentes de Bolivia, Paraguay y otros países comenzaron a alentarlo.
Su hija Norma recuerda que algunos gritaban “Máximo”, otros “Maxi”, otros “jujeño” o simplemente “argentino”.
“Saber que lo reconocen en otros países, la verdad que da mucha alegría” “Saber que lo reconocen en otros países, la verdad que da mucha alegría”
Máximo también lo vive de esa manera. “De todos los lugares que voy conociendo me tienen un aprecio tremendo. Me encuentro feliz cuando estoy ahí porque todos me abrazan y me hablan con cariño. Eso reconforta a la persona”.
El título que recuerda especialmente
Si tiene que elegir una competencia entre tantas, Máximo vuelve a Chile.
Allí consiguió uno de los resultados que más recuerda de su carrera.
“El título más importante para mí fue el de Chile, el Sudamericano, donde tuve la oportunidad de ganarle al campeón de Colombia”, contó.
Luego volvió a enfrentarlo en los 400 y 800 metros y consiguió imponerse nuevamente.
Sin embargo, al reconstruir aquella experiencia, el relato vuelve rápidamente del resultado deportivo a los abrazos y amistades que encontró alrededor de la pista.
La familia detrás del atleta
Cada viaje de Máximo también significa un esfuerzo familiar.
A los 94 años, trasladarse durante horas, atravesar jornadas completas de competencia y mantener rutinas de alimentación, descanso y entrenamiento requiere acompañamiento.
Su hija Norma es una de las personas que está permanentemente a su lado.
“Sé que para ellos es una felicidad. Los ilusiona, les da ganas de seguir viviendo, de seguir soñando, de seguir participando”, contó sobre sus padres.
El esfuerzo, reconoció, puede ser grande.
Pero la respuesta aparece cuando los ve disfrutar.
“El compromiso es grande, pero sé que para ellos es mucha alegría, mucha felicidad. Lo disfrutan y lo comparten. Entonces no importa el precio”.
Dolores, su compañera desde hace 72 años
En esa historia también ocupa un lugar central Dolores Alcira Salazar de Velázquez, esposa de Máximo.
Tiene 92 años y ambos llevan 72 años de casados.
Dolores todavía cocina en casa y forma parte de la rutina que acompaña al atleta. La alimentación es controlada por otra de sus hijas, vinculada a la nutrición, pero sin convertir la mesa familiar en algo extraordinario.
Máximo come frutas, huevos, quesos, panes, comidas livianas y también puede disfrutar algunas empanadas.
La clave, según explicó Norma, está más en cuánto que en qué. “Creo que el secreto está en comer medido”, contó.
Y después resumió algo que excede por completo al atletismo: “Con buenos y malos momentos, como cualquier hogar, ellos superaron todo. Lo más importante para mí es que estamos juntos como familia”.
Caerse y volver a levantarse
En 2022, durante un campeonato nacional realizado en Concepción del Uruguay, Máximo sufrió una caída cuando faltaban pocos metros para terminar una prueba de 100 metros.
Venían de los años de pandemia y para muchos atletas aquel torneo significaba regresar a competir después de una larga interrupción.
Máximo cayó. Los jueces pidieron que nadie lo ayudara para que pudiera completar reglamentariamente la prueba. Y él se levantó.
“Reacciona muy bien, se para y termina la prueba”, recordó Norma.
Quizás esa escena sea tan representativa de su carrera como cualquiera de sus récords. Porque hubo un cronómetro. Pero aquella vez el dato más importante no estuvo en el tiempo. Estuvo en terminar.
“Voy a seguir corriendo”
Máximo podría mirar hacia atrás y encontrar suficientes motivos para detenerse.
- Más de 70 años de deportes.
- 33 temporadas en atletismo máster.
- Tres récords argentinos vigentes.
- Competencias nacionales e internacionales.
- Medallas.
- Viajes.
- A los 94 años, sin embargo, habla en futuro.
“Voy a seguir corriendo una vez que me recupere”, asegura. Mientras tanto, encontró en los lanzamientos otra manera de permanecer dentro de aquello que disfruta.
Cuando le pidieron un mensaje para quienes lo escuchaban, tampoco habló de récords.
“El deporte que les guste, que lo agarren con muchas ganas y siempre pongan su horario para entrenar”, aconsejó a jóvenes y adultos.
Tal vez después de tantas décadas haya descubierto algo más importante que ganar.
Encontrar una actividad que dé motivos para levantarse al día siguiente y seguir intentándolo.
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