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3 de agosto de 2017 - 17:08

Consejos para que tus platos preferidos tengan menos calorías

Cambios en la cocción o en los ingredientes ayudan a bajar grasas, sodio y azúcares sin resignar sabor.

Se suele decir que todo lo rico engorda. Algo de verdad hay detrás de esa frase, porque uno de los principales factores que agrega sabor a los platos son las grasas, el nutriente que más calorías aporta. Pero cuidar la alimentación no significa resignar placer. Con sólo implementar algunas estrategias fáciles a la hora de cocinar o elegir qué comer se puede reducir el aporte calórico de nuestras comidas favoritas sin perder sabor.

Micaela Cusato, del Departamento de Alimentación y Dietética del Hospital de Clínicas, detalló cuáles son esos recursos a los que se puede echar mano para hacer versiones más saludables de los platos preferidos de los argentinos.

MilanesasUna de las mejores estrategias para reducir las calorías que aporta es mejorar la técnica de cocción. Las frituras hacen que los alimentos absorban mayor cantidad de grasa, y por lo tanto, sumamos más calorías. Cuanto mayor sea el empanado, mayor absorberá. Elegir cocinarlas al horno es una buena manera de mejorar su calidad nutritiva. Por otra parte, en cuanto a la envoltura, podemos optar por rebozarlas con alimentos que nos den mayor cantidad de fibra, como la avena, que aporta grandes beneficios como agregar volumen a la preparación y brindar mayor saciedad, ya que no se digiere totalmente en el organismo. Por supuesto, si optamos por cortes de carne magros, como la bola de lomo, la nalga o el cuadril, la reducción calórica será aún mayor.

PastasEn este caso, a lo que hay que apuntar es al control de la porción y a la elección de la salsa. Lo ideal es consumir una porción moderada y acompañarlas con una buena cantidad de vegetales. Una salsa casera hecha con tomate natural, cebolla y morrón es una buena opción. Es esencial, además, moderar la cantidad de queso rallado, porque contiene alto tenor graso. Otro consejo: reemplazar la crema por queso untable descremado, que aporta menos materia grasa.

PizzaLos reemplazos saludables son la estrategia indicada para la pizza. En lo posible, se debe optar por cambiar la muzzarella (que tiene alto contenido de grasa) por quesos descremados. En cuanto a los agregados, el incorporar vegetales aporta fibra y le da volumen al plato, lo que favorece la saciedad. ¿Cómo? Agregándole rúcula, que ya se convirtió en un nuevo clásico. Otra posibilidad es la famosa napolitana, con abundante cantidad de tomates en rodajas por encima; o la fugazzeta, con mucha cebolla. También se puede hacer la masa con harina integral.

AsadoAcá el secreto está en saber elegir. Las achuras o los embutidos como el chorizo y la morcilla no son alimentos de buena calidad nutricional, por lo cual su consumo debe ser moderado. Al pasar al plato principal, lo importante es elegir cortes de carne magros (como colita de cuadril o el bife angosto), acostumbrarse a retirar la grasa visible, y controlar la porción. Para ello es importante acompañar con guarniciones saludables basadas en vegetales variados preparados en ensalada o a la parrilla (¡no hay que caer siempre en la papa!).

HamburguesasLo ideal es hacerlas en casa con cortes de carne picada magra, evitando así incorporar grasa extra a la preparación. Se puede añadir verduras, como cebolla o zanahoria rallada, lo que aumenta el volumen y disminuye el aporte calórico, a la vez que incorpora mayor cantidad de vitaminas y minerales y un sabor particular. En cuanto a los aderezos, lo ideal es disminuir el consumo y optar por versiones light.

 

Fuente: Clarin Buena Vida

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