La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró este martes que la razón por la cual no se presentará en las próximas elecciones de 2023 es porque "hay proscripción". "Lo mío no fue un renunciamiento, ni autoexclusión; fue proscripción".
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Cristina Fernández de Kirchner: qué significa proscripción
Así lo expresó la titular del Senado, al encabezar frente a una gran número de militantes el acto de inauguración del complejo deportivo "Diego Armando Maradona" en el partido bonaerense de Avellaneda, donde se mostró junto al gobernador Axel Kicillof y el intendente local, Jorge Ferraresi, además de funcionarios y legisladores.
En su mensaje, de poco más de media hora, la vicepresidenta planteó que la "estrategia de proscripción" que le atribuyó al Poder Judicial "no es nueva" sino que "la comenzaron a pergeñar al día siguiente de aquel 9 de diciembre que nos despedimos en la Plaza (De Mayo) y cantamos "Volveremos"", dijo en referencia al último día de su segundo mandato, en 2015.
Sobre la causa Vialidad, abundó: "Lo que hicieron fue armar un juicio con una cronología electoral casi quirúrgica. Luego de un juicio armado de tres años, decidieron que el juicio oral en que me iban a sentar en el banquillo de acusados era el 21 de mayo de 2019".
La proscripción en la política
En la esfera política existe la proscripción cuando un gobierno decide silenciar a la oposición y la etiqueta como "enemigo del pueblo", "corriente subversiva" u otras calificaciones semejantes. En este sentido, algunos gobiernos han promovido leyes para contrarrestar la difusión de las ideas y los símbolos de un movimiento político determinado.
Se proscribe a quien es considerado como un enemigo público. Por supuesto, como la prescripción la dictan las autoridades de turno, siempre termina tratándose de un enemigo del gobierno. Cuando en Argentina se proscribió el peronismo, se prohibió la participación política de un movimiento que tenía millones de seguidores quienes, obviamente, no consideraban que fuera un peligro o un problema para el pueblo.
En una democracia, las proscripciones no pueden existir. Aquellos partidos políticos, movimientos sociales o personas que atentan con el orden público o afectan los bienes de la comunidad debe ser perseguidos con la ley y, llegado el caso, condenados a prisión o prohibidos por violar la legislación.