En medio del debate nacional por el proyecto de ley que propone bajar la edad de imputabilidad penal, la Iglesia Católica fijó postura y volvió a manifestar su rechazo a una respuesta centrada únicamente en la edad. En Jujuy, el obispo César Fernández sostuvo que se trata de una problemática compleja que requiere un abordaje integral, con foco en las causas sociales, educativas y familiares que atraviesan a niños y adolescentes.
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Debate por la edad de imputabilidad: la Iglesia de Jujuy llamó a "mirar las causas"
En Jujuy, la Iglesia cuestionó la baja de la edad de imputabilidad y pidió un debate integral que aborde educación, familia y oportunidades para los jóvenes.
La postura fue expresada tras la firma de un documento consensuado por obispos de todo el país, en línea con lo ya planteado por la Comisión Episcopal de Pastoral Social, que advirtió que bajar la edad de imputabilidad “no es la solución” frente a la inseguridad.
“No puede ser la solución castigar o encerrar”, aseguró el Obispo de Jujuy
Fernández reconoció que los delitos cometidos por menores generan un fuerte impacto social, pero advirtió sobre las respuestas inmediatas. “Cuando suceden estos hechos dolorosos, todos reaccionamos”, expresó. Sin embargo, remarcó que ese camino no resuelve el problema de fondo: “No puede ser la solución ni el garrote ni el encierro”.
En ese sentido, señaló que muchos adolescentes son utilizados por adultos para delinquir, aprovechando su condición de inimputables. “Eso nos tiene que llevar a pensar más profundamente, no solo a bajar uno o dos años la edad”, afirmó.
Educación, familia y Estado: las causas que hay que mirar
El obispo puso el foco en la falta de oportunidades como uno de los factores centrales. “Creemos que es fundamental que el Estado provea más educación, más cuidado y más alternativas para los jóvenes”, sostuvo, y añadió que también hay un fuerte desafío en el ámbito familiar.
“Mucha veces estos jóvenes se crían más en la calle que en el hogar. Ahí es donde hay que mirar”, señaló Fernández, quien comparó la situación con una consulta médica: “Cuando uno va al médico por un síntoma, no alcanza con calmar el dolor, hay que ver las causas de por qué pasó”.
Escolaridad incompleta y falta de trabajo
En su análisis, el obispo hizo referencia a datos que también atraviesan la realidad jujeña. “Hace algunos años escuchábamos estadísticas, incluso acá en Jujuy, de que la mitad de los chicos que ingresaban al secundario no lo terminaban”, recordó. En esta línea planteó una pregunta clave: “Ese joven que sale sin el secundario, ¿qué hace? ¿Consigue trabajo enseguida? Sabemos que no”. Frente a ese escenario, advirtió que muchos terminan atrapados por economías ilegales. “¿Qué le queda? Ganar dinero con el narcomenudeo o la ilegalidad”, afirmó.
Fernández reconoció que apostar a políticas educativas y sociales de largo plazo es más complejo que endurecer penas, pero insistió en que es el único camino sostenible. “Claro que es mucho más difícil y trabajoso que agarrar el garrote, pero creemos que debe ser así”, subrayó.
Además, planteó que el debate no debería agotarse en la edad de imputabilidad, sino también en qué sucede con los jóvenes privados de la libertad. “Hay que pensar cuál es el modelo educativo y de recuperación para que haya una verdadera reinserción en la sociedad”, sostuvo.
Para la Iglesia, el enfoque exclusivamente punitivo resulta “simplista”. “No se trata solo de si son 16, 14 o 13 años. Hay que preguntarse por qué suceden estas cosas y cómo logramos que cada vez haya menos jóvenes que delincan”, concluyó el obispo de Jujuy.