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17 de noviembre de 2025 - 11:09 Efemérides.

Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas en honor a Lola Mora

Lola Mora fue la primera escultora argentina y sudamericana. Reconocida en el mundo y dueña de las obras que marcaron nuestra historia cultural.

Cada 17 de noviembre se celebra en Argentina el Día del Escultor y las Artes, una fecha dedicada a reconocer la obra de Dolores Candelaria Mora Vega, más conocida como Lola Mora (1867-1936). Una artista genial halagada y discutida, una mujer que rompía prejuicios y enamoró con su arte a un ex presidente., mundialmente conocida como Lola Mora, la escultora, que hasta el día de hoy se debate si nació en Tucumán o en Salta, pero lo que nadie pone en tela de juicio es que marcó un antes y un después en el arte nacional. Su estilo académico, sus técnicas europeas y su carácter innovador la convirtieron en una pionera que desafió las convenciones de su tiempo. Una artista genial halagada y discutida, una mujer que rompía prejuicios y enamoró con su arte a un ex presidente.

Su paso por Jujuy: un encargo que hizo historia

Nacida en el norte del país, y formada en Roma, Lola Mora tuvo un vínculo concreto con la provincia de Jujuy a comienzos del siglo XX. Su presencia en territorio jujeño se dio principalmente entre 1900 y 1904, cuando fue convocada por el gobierno provincial para desarrollar un conjunto de obras destinadas a embellecer edificios públicos y conmemorar la gesta independentista.

Es autora del primer proyecto de subterráneo y galería subfluvial de nuestro país, previsto para la Capital Federal; y del trazado de calles de la ciudad de Jujuy.

Réplicas de las esculturas de Lola Mora en el Congreso Nacional

Réplicas de las esculturas de Lola Mora en el Congreso Nacional

Una artista adelantada a su época

Lola Mora fue la primera mujer escultora profesional de Argentina. En Roma se perfeccionó con Giulio Monteverde y adoptó un estilo monumental que aplicó en obras como la Fuente de las Nereidas, su creación más reconocida a nivel nacional.

Su presencia en Jujuy coincidió con uno de los momentos más prolíficos de su carrera. A pesar de las resistencias sociales y políticas que enfrentó, logró instalar piezas de gran valor artístico, algunas de las cuales permanecen expuestas hasta hoy.

Audacia y estilo personal hasta para vestirse (usaba pantalones babucha, estilo bombachas de campo en una época que las mujeres usaban faldas y vestidos, para trabajar más cómoda) e ideas claras sobre qué quería lograr -dinero para poder financiar su obra-, le valieron amigos y enemigos en igual cantidad: fue amada y odiada.

Cuando el poder conservador se eclipsó, ya nada fue igual para ella. Vendió todo y se fue a Salta a buscar petróleo, empresa que resultó un profundo fracaso. Sus últimos años los pasó en Buenos Aires en casa de sus sobrinas en la Avenida Santa Fe al 3000, "una casa muy modesta de dos habitaciones con un espacio para un jardincito que no estaba hecho", según el periodista José Armagno Cosentino citado en el mencionado libro Lola Mora, una biografía. Casi no tenía dinero. Antes había tenido un derrame cerebral: caminaba con dificultad y de a ratos perdía la memoria.

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La fuente de Las Nereidas, en la Costanera Sur, fue criticada por los desnudos de las figuras Fernando Massobrio - LA NACION

Un legado que sigue vigente

Quien conozca las estatuas La Justicia, La Paz, La Libertad y El Progreso que antiguamente se encontraban en los jardines que rodean a la Casa de Gobierno de la ciudad de Jujuy y hoy lucen cuidadas y escoltadas en el Centro Lola Mora de Altos de la Viña, o los altorrelieves en bronce en el patio del Museo Casa Histórica de la Independencia en Tucumán, representando uno la Junta de Gobierno del 25 de Mayo de 1810 y el otro la Declaración de la Independencia del 9 de Julio de 1816, realizados en 1904, no podrá más que conmoverse con la fuerza sensual y transgresora una obra monumental, mayormente desconocida y subestimada por el público en general.

Dichas esculturas fueron originalmente realizadas para la fachada principal del Palacio del Congreso Nacional en Buenos Aires a través de un contrato firmado con el Gobierno Nacional en 1903 y que finalmente colocó en sus pedestales a mediados de 1907. "Lamentablemente en 1921 los presidentes de ambas cámaras del Congreso resolvieron arbitrariamente retirarlas argumentando ‘razones de estética y perspectiva’. Entonces se decidió donarlas a la provincia de Jujuy adonde la propia artista viajó en 1922 para determinar su nuevo emplazamiento, resignificando de este modo su propia obra", cuenta Pablo Chiessa, que trabajó en 2012 con el equipo de la senadora nacional Liliana Fellner por la provincia de Jujuy en el proyecto de producir réplicas para la fachada del edificio del Congreso con el objeto de recuperar su aspecto primigenio y de este modo reivindicar a la figura de Lola Mora. Los calcos, emplazados entre 2012 y 2014, se pueden apreciar en la capital porteña, aunque la cercanía y el cariño que se siente por la escultora en Jujuy resulta una experiencia mucho más conmovedora: las obras no se pueden tocar pero casi, y la emoción que embarga al viajero al mirarlas en su esplendor es indescriptible. Allí existe una gran identificación con la obra de Lola y sus esculturas que se siente a flor de piel, siendo valoradas y preservadas con orgullo por los jujeños además de haber sido declaradas Monumento Histórico Nacional.

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