El Ejecutivo evalúa realizar ajustes en el decreto que, el pasado viernes, estableció un nuevo régimen simplificado para el impuesto a las Ganancias, dentro del paquete de medidas orientado a fomentar la incorporación de dólares no registrados al circuito económico formal. La reglamentación original excluyó a quienes perciben ingresos desde el exterior.
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Dólares "del colchón": analizan un cambio fundamental para quienes facturan en el exterior
El régimen simplificado de Ganancias dejó fuera a quienes cobran del exterior, pero evalúan incluirlos próximamente. Todos los detalles.
Ese mismo día, el Boletín Oficial difundió la norma con la que el Gobierno dispuso cambios en los mecanismos de intercambio automático de datos fiscales, la implementación de un régimen de Ganancias con menores requerimientos para los contribuyentes y un modelo de regulación financiera que reduce las exigencias de información patrimonial por parte de los bancos hacia sus clientes.
El artículo que apunta a los argentinos que facturen en el exterior
El tercer artículo del decreto, que introduce el sistema simplificado para declarar el impuesto a las Ganancias, señala que “únicamente estará disponible para los contribuyentes que obtengan rentas de fuente argentina en forma exclusiva”. A partir de esa redacción, surgió una interpretación generalizada que entendía que quedaban excluidos del nuevo régimen quienes presten servicios desde el país a clientes internacionales.
Sin embargo, el especialista en materia fiscal Sebastián Domínguez, director de SDC Asesores Tributarios, aclaró que, para la AFIP, cuando un servicio se realiza en territorio argentino y se factura a otra nación, no se considera renta extranjera. En cambio, sí se entiende como tal el ingreso derivado de colocaciones financieras o patrimoniales efectuadas fuera del país.
Uso de dólares: alternativas financieras
No obstante, debido a las limitaciones impuestas en el mercado cambiario, muchos de los que cobraban servicios desde el extranjero recurrían a mecanismos financieros alternativos para acceder a las divisas. Esa práctica, a los ojos de la Administración de Recursos y Control de la AFIP (ARCA), los ubicaba dentro del grupo de contribuyentes que poseen ingresos provenientes del exterior.
“Parte de esa gente deja los dólares afuera y los invierte en, por ejemplo, acciones de Apple o de Google que distribuyen dividendos. Esos dividendos son de fuente extranjera y eso es lo que los inhabilitaría (al nuevo régimen). O compran y venden cripto, y la compraventa de esas cripto generan renta de fuente extranjera, en ocasiones. Entonces, en la mayoría de los casos, eso es lo que los inhabilitaría al régimen simplificado”, dijo Domínguez.
Voceros de ARCA informaron que el organismo fiscal está avanzando en una revisión de la normativa vigente, con el objetivo de incorporar a los contribuyentes argentinos que perciben ingresos del exterior dentro del alcance del nuevo esquema simplificado del impuesto a las Ganancias. Desde la entidad señalaron que la actualización del decreto inicial será oficializada en breve. Este sistema comenzará a estar disponible para su adhesión a partir del 1° de junio y se aplicará a las declaraciones juradas correspondientes al ejercicio fiscal actual, que deberán presentarse el año que viene.
“Esa renta de fuente extranjera no se puede agregar de manera automática en la declaración simplificada, porque no la incluye. Lo que va a tener es la facturación, pero no los dividendos. Entonces deberían habilitar que se pueda también adherir con fuente extranjera con carga manual, porque así como se va a poder modificar la renta de fuente argentina también debería agregarse eso”, consideró Domínguez.
Reglamentación pendiente de la UIF
Junto con la corrección que prepara ARCA, aún resta que la Unidad de Información Financiera (UIF) adecue su propia normativa. Este ente, encargado de combatir el lavado de activos, debe definir los cambios que introducirá en sus procedimientos.
Aunque los funcionarios que anunciaron el paquete de medidas no brindaron detalles sobre los ajustes específicos que analiza la UIF —dado que opera con independencia—, dejaron entrever que se incrementaría el piso a partir del cual los bancos y otras entidades están obligados a reportar operaciones sospechosas, en línea con los nuevos límites establecidos por ARCA para el intercambio automático de datos.
Desde la óptica del mercado, el efecto general de estas disposiciones sobre la economía podría ser limitado, y su mayor peso radica en la alteración de los mecanismos de control fiscal. Según un informe elaborado por LCG, la reducción de datos solicitados no responde únicamente a una intención de facilitar el cumplimiento impositivo, sino que también podría interpretarse como una forma de permitir mayor laxitud frente a maniobras de evasión, al disminuir los cruces entre la información patrimonial y los ingresos o gastos declarados.
La consultora identificó dos consecuencias posibles, aunque opuestas, derivadas del nuevo sistema. Por un lado, podría incentivar el gasto postergado por quienes evitaban consumir, lo cual, si se realiza mediante canales bancarios, podría traducirse en un fortalecimiento de las reservas del Banco Central. Sin embargo, al mismo tiempo, al dejar fuera del radar de ARCA ciertas operaciones financieras y activos —como depósitos de montos bajos o propiedades—, se abre la puerta a un incremento en la economía informal, con más actividades sin registro oficial ni facturación, lo que terminaría afectando negativamente la recaudación fiscal.
“Esto es así porque la sub-declaración de ingresos (de facturas emitidas) tendrá menos caminos para encontrar inconsistencias declarativas, que suelen surgir de la exposición de la evolución del patrimonio y de los consumos. Entonces surgiría un potencial efecto de costo-beneficio sobre las cuentas fiscales: hay que ver si son más las transacciones de consumo que surgen de ahorros pasados no declarados que las transacciones económicas que dejan de ser facturadas”, resumieron desde LCG.
Desde su perspectiva, GMA Capital evaluó que “la formalización de dólares que antes estaban fuera del sistema financiero implicaría una suba en los depósitos privados, en el nivel de encajes bancarios y, en consecuencia, sobre el stock de reservas”. La firma puntualizó que un mayor respaldo en reservas brutas —aunque no se refleje directamente en las reservas netas— contribuiría a reforzar la credibilidad del Ejecutivo ante los mercados.
En esa misma línea, Adcap Grupo Financiero añadió: “No existe una agenda específica para fomentar el uso de dólares no declarados -estimados por el gobierno en hasta 200.000 millones de dólares-. Con las medidas actuales, cualquier remonetización en dólares será probablemente marginal en el corto plazo”.