Este lunes, tres personas (dos menores y una mujer) perdieron la vida en un departamento de Villa Devoto, en la Ciudad de Buenos Aires por una posible intoxicación por monóxido de carbono, lo que alertó a la sociedad nuevamente ante la presencia de gas en las viviendas.
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El grave error que muchos cometen con el calefón: cada cuánto es el mantenimiento
Especialistas alertan que el riesgo por monóxido de carbono también existe en verano. Ventilación, mantenimiento y controles periódicos pueden salvar vidas.
El monóxido: un gas letal que no se ve ni se huele
Marcelo Castro, gasista matriculado (673), explicó que el monóxido de carbono es especialmente peligroso porque no se percibe a simple vista. “Es un gas letal, incoloro e inoloro. No nos damos cuenta hasta que es tarde o hasta que aparecen síntomas como dolor de cabeza o náuseas”, advirtió.
Los primeros en manifestar los efectos suelen ser los más vulnerables. “Los niños y los adultos mayores son quienes más rápido sienten dolor de cabeza o somnolencia. Muchas veces los síntomas se confunden con cansancio o malestar general”, detalló el especialista.
Por qué también hay riesgo en verano
Aunque el monóxido se asocia al uso de estufas en invierno, en verano el calefón puede convertirse en una fuente de peligro si no está en condiciones adecuadas. Castro explicó que en esta época se incrementa su uso por actividades cotidianas como duchas tras ir a la pileta o al piletín.
“Cuando se bañan varios integrantes de la familia, el calefón puede estar encendido más de 40 minutos. Todo el gas que emana queda dentro del ambiente si la ventilación no es la correcta”, señaló. A eso se suma un problema frecuente: conductos de ventilación tapados u obstruidos. “Si los agujeros de ventilación están dentro de la casa o el conducto está tapado, los gases no salen al exterior y se acumulan en el interior del domicilio”, remarcó.
Mantenimiento y ventilación: las claves para prevenir
El control periódico de los artefactos a gas es fundamental para evitar accidentes. “El calefón debe tener un mantenimiento mínimo una vez por año, o cada dos años como máximo, siempre con un gasista matriculado. Se revisan quemadores, inyectores y que el conducto de ventilación esté libre de obstrucciones”, explicó Castro.
El especialista advirtió que muchas veces los conductos se tapan por nidos de pájaros, palomas o gorriones. También remarcó la importancia de las rejillas de ventilación: “No deben estar tapadas por heladeras, muebles o cortinas. Son parte esencial del sistema de ventilación del ambiente”.
Señales de alerta y recomendaciones básicas
Los síntomas más frecuentes de una intoxicación por monóxido de carbono incluyen dolor de cabeza, mareos, náuseas, somnolencia y, en casos graves, pérdida del conocimiento. Ante la presencia de estos signos, se recomienda ventilar inmediatamente el ambiente, salir al exterior y llamar a emergencias.
Entre las principales medidas de prevención se destacan:
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Mantener los artefactos a gas en buen estado y con controles periódicos.
Verificar que los conductos de ventilación no estén obstruidos.
No tapar rejillas de ventilación.
Evitar el uso prolongado de calefones en ambientes cerrados sin ventilación adecuada.
Realizar revisiones siempre con un gasista matriculado.