Con un truco casero, es posible conservar tus abrigos en perfecto estado durante toda la estación. Los abrigos de lana son un imprescindible del invierno: sofisticados, confortables y fáciles de combinar. Aun así, uno de los inconvenientes más frecuentes es la formación de pelusas y bolitas, que hacen que la prenda parezca usada y deteriorada.
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El truco infalible para evitar que los abrigos de lana no se llenen de pelusas
Se trata de una alternativa práctica y de bajo costo que permite conservar la ropa en excelente estado durante un período mucho más prolongado.
La buena noticia es que no es necesario invertir en productos caros ni acudir a la tintorería de manera constante. El primer paso para mantener tu abrigo impecable es evitar que se formen pelusas.
Un truco simple: solo necesitas un guante o una esponja
Un truco sencillo consiste en pasar suavemente un guante de goma o una esponja ligeramente humedecida sobre la superficie de la prenda antes de ponértela. Esto ayuda a reducir la electricidad estática y previene que las fibras sueltas se adhieran al tejido.
El aire, un gran aliado
Asimismo, colgar el abrigo en un lugar aireado y evitar guardarlo en bolsas de plástico disminuye el roce que provoca la aparición de bolitas.
Bicarbonato de sodio: un truco para tener en cuenta
Cuando las bolitas ya se han formado, el bicarbonato de sodio junto con un rodillo adhesivo pueden ser grandes aliados. Espolvoreá una pequeña cantidad de bicarbonato sobre la zona afectada y dejalo actuar unos minutos; luego, utilizá un rodillo o cinta adhesiva de superficie suave para levantar las fibras. Este procedimiento no solo limpia, sino que también revitaliza la prenda y conserva su textura original.
Otra técnica muy efectiva consiste en emplear una afeitadora de telas o un depilador diseñado para ropa. Estas herramientas eliminan las bolitas sin dañar la lana, dejando la superficie pareja y lista para usar. Lo importante es pasarla con suavidad y siempre siguiendo la dirección del tejido, evitando así estiramientos o hilos sueltos.
El cuidado al lavar la prenda es clave para impedir la formación de pelusas. Se aconseja lavar la lana a mano o utilizando un ciclo delicado en la lavadora, empleando siempre agua fría y detergentes suaves. Para conservar tanto la forma como la textura original, es preferible no secarla en secadora, sino colgarla o dejarla secar apoyada en posición horizontal.
Integrar estos consejos en el mantenimiento diario de tus abrigos no solo garantiza que se vean siempre impecables, sino que también extiende su durabilidad.
Con métodos simples y elementos que ya se encuentran en el hogar, se puede combinar estilo y confort sin necesidad de grandes gastos. El cuidado de la lana se transforma así en una práctica práctica, rápida y eficaz, ideal para disfrutar del frío con prendas que luzcan como nuevas todo el tiempo.