Orlando Bloom tenía un gran día por delante. El actor estaba a punto de recibir uno de los grandes honores para un artista de Hollywood, descubrir su estrella en el Paseo de la Fama. Estaba preparado para acaparar todos los flashes y miradas, ¿quién le iba a decir a él que alguien tan cercano le iba a robar la atención? Y es que aunque Orlando sigue siendo uno de los intérpretes más atractivos de la gran pantalla, su hijo Flynn se llevó todos los "mimos".
Nació una estrella: el hijo de Orlando Bloom y Miranda Kerr, el centro de las miradas
El pequeño acompañó a su padre en la ceremonia, demostró su espontaneidad y lo risueño que es. Además no le dan ningún miedo las cámaras, aunque en algunos momentos trataba de esconderse tras las piernas de su padre. Orlando destapó la estrella 2521, situada entre el Teatro Chino y el museo de cera Madame Tussauds, de la concurrida calle de Los Ángeles. Por su parte, Flynn se encargó de agarrar el cuadro en el que figura una réplica. Como si fuera un juguete le dio la vuelta, lo miró y remiró y sólo cuando Orlando lo sentó junto a él, se quedó quieto para posar.
Estos eventos duran quizá demasiado para un niño de tres años, así que durante un rato Flynn se entretuvo comiendo una paleta, aunque en seguida reclamó las atenciones de su padre que trataba de dar su discurso. En su agradecimiento se acordó de su ex, Miranda Kerr, de la que se separó el año pasado y con la que puede presumir de mantener una más que cordial relación de amistad. "A Miranda por darme el mejor regalo del mundo, mi hijo". Y es que Flynn lo es todo para él, tal y como confesó recientemente.
Al evento acudieron Forest Whitaker, con el que Bloom trabajó en Zulú el año pasado, y David Leveaux, quien lo dirigió en la obra de teatro de Broadway Romeo y Julieta. También sus padres Sonia y Colin lo apoyaron, aunque sin duda su mejor regalo fueron las travesuras de su pequeño, el auténtico protagonista de la cita.