Cuando la campaña electoral por llegar a la presidencia de los Estados Unidos comienza a entrar en sus momentos claves, el actual mandatario Donald J. Trump recibió un insólito espaldarazo desde Oslo: Fue nominado al recibir el premio Nobel de la paz, el reconocimiento más importante del mundo a la labor por unir a los pueblos, en un momento donde puertas adentro se le reprocha sus actitudes intolerantes e incluso racistas.
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Estados Unidos: Trump fue candidateado al Nobel de la paz
La nominación fue propuesta por Christian Tybring-Gjedde, miembro del Parlamento noruego, por las acciones del norteamericano en los acuerdos de paz entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel, un hito en materia internacional que sorprendió a varios analistas y que puede generar cambios positivos en la región.
“Como se espera que otros países del Medio Oriente sigan los pasos de los Emiratos Árabes Unidos, este acuerdo podría cambiar las reglas del juego y convertir al Medio Oriente en una región de cooperación y prosperidad”, escribió Tybring-Gjedde en los fundamentos.
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A principios de agosto, los Emiratos Árabes Unidos e Israel acordaron establecer relaciones diplomáticas plenas como parte de un acuerdo para detener la anexión de tierras ocupadas buscadas por los palestinos para su futuro estado. El anuncio convierte a los Emiratos Árabes Unidos en el primer estado árabe del Golfo en hacerlo y en la tercera nación árabe en tener vínculos diplomáticos activos con Israel.
Este acuerdo es uno de los éxitos más importantes en materia internacional de la administración Trump, que se caracterizó por dejar en un segundo plano el rol global de Estados Unidos y enfocarse en algunos de sus asuntos domésticos. El mandatario también se caracteriza por ser un ‘deal maker’, un especialista en lograr acuerdos, clave en el amasado de su fortuna.
Sin embargo, puertas adentro se le reprocha su extremismo y sus discursos de odio, que incluso coquetean con el racismo. En cuatro años al mando jamás bajó el tono de sus mensajes, e incluso contribuyó a polarizar a la sociedad norteamericana, que el próximo 3 de noviembre irá a las urnas para elegir presidente nuevamente. Pero está nominado para el Nobel.