Uno de los objetivos del papa Francisco en su histórica visita a Irak es reforzar los lazos con el islam y pedir por la paz en Medio Oriente pero también tener cercanía con los cristianos que viven en el país árabe. Y en ese contexto, el Sumo Pontífice visitó la catedral católica siríaca de Nuestra Señora de la Salvación, que se encuentra en el corazón de Bagdad y es un un ícono de la violencia del extremismo islamista, luego de que un ataque suicida del Estado Islámico (ISIS) terminara con la vida de 55 personas durante una misa dominical en 2010.
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Francisco: "El derramamiento de sangre es incompatible con las enseñanzas religiosas"
"La incitación a la guerra, las actitudes de odio, la violencia y el derramamiento de sangre son incompatibles con las enseñanzas religiosas", dijo Francisco en la Catedral de Bagdad donde, además de defender a los cristianos, recordó también a la minoría yazidí, que sufrió "atrocidades sin sentido" a manos del grupo yihadista sunnita Estado Islámico (EI) que controló parte de Irak en 2014.
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En la catedral, Francisco habló ante obispos y sacerdotes locales en su segundo discurso en Irak y recordó "a todas las víctimas de la violencia y las persecuciones, pertenecientes a cualquier comunidad religiosa",
La llegada de Jorge Bergoglio a Irak es también la primera visita de un papa a ese país y la catedral que visitó es también fue una de las seis iglesias atacadas en agosto de 2004 en una ola coordinada de atentados con cinco coches bomba en Bagdad y otro en la norteña ciudad de Mosul. Aquellos ataques dejaron un saldo de 12 muertos y más de 70 heridos.
La población de Irak, dijo Francisco, afrontó "las consecuencias de la guerra y de las persecuciones, la fragilidad de las infraestructuras básicas y la lucha continua por la seguridad económica y personal, que a menudo ha llevado a desplazamientos internos y a la migración de muchos, también de cristianos, hacia otras partes del mundo".
Según estadísticas del Vaticano, la población cristiana de Irak pasó de más de 1 millón antes de 2003 - invasión de Estados Unidos - hasta los 300.000 de la actualidad en todo el país.
El Pontífice hizo también hincapié en el diálogo interreligioso y dijo: "Pienso en la familiar imagen de una alfombra. Las diferentes Iglesias presentes en Irak, cada una con su ancestral patrimonio histórico, litúrgico y espiritual, son como muchos hilos particulares de colores que, trenzados juntos, componen una alfombra única y bellísima, que no sólo atestigua nuestra fraternidad, sino que remite también a su fuente".
Así, adelantó su discurso de este sábado en las ruinas de la ciudad de Ur, al sur del país, considerada tierra de encuentro entre cristianos, musulmanes y judíos: "Mañana, en Ur, encontraré a los líderes de las tradiciones religiosas presentes en este país, para proclamar una vez más nuestra convicción de que la religión debe servir a la causa de la paz y de la unidad entre todos los hijos de Dios".