En el pueblo de Juella, a 3.210 kilómetros de las Islas Malvinas, Nicolás Toconás, un ex combatiente, construyó un espacio de memoria para honrar a los 15 jujeños caídos en la guerra y dejó un testimonio conmovedor sobre lo que ocurrió en ese conflicto bélico, y lo que quedó en su recuerdo.
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Guerra de Malvinas: la historia de un veterano jujeño
"Me tocó desempeñar la parte de comunicaciones y manejar los radares para detectar al enemigo. Tenía soldados a cargo. La primer orden que recibí en Malvinas fue cuidar a los soldados y los Kelpers", expresó Toconás, en diálogo con Canal 4.
Asimismo, habló sobre aquellas dificultades por las que tuvieron que pasar los soldados: "Empezó a faltar la comida, pero nosotros los norteños tenemos una capacidad de superación impresionante así que empezamos a cazar ovejas, vacas y a pescar para que no nos faltara la comida".
"En ese infierno uno se encomienda a Dios porque no tiene otra forma, no tiene más nada, pensar en Dios, en la virgen, pensar en lo que nos dieron nuestras madres y padres. Ese amor a Dios fue el que logró que uno sobreviva", añadió.
"Los muertos viven en mi mente"
También, Nicolás Toconás hizo referencia a aquellos soldados que murieron en este conflicto bélico y los recuerda con admiración: "para mi no están muertos porque viven en mi mente y en mi corazón. Cuando volvimos hubo un gran despliegue de desmalvinización y muchos de mis compañeros no lo soportaron y se suicidaron. Todos los días se muere un veterano, se va al cielo a conversar con Dios, por eso hemos hecho este pequeño cementerio para recordar a todos aquellos que dieron su vida por la patria".
"Pasaron 40 años y esta es una luz para que no nos olvidemos de los veteranos de Malvinas que no mueren en el combate, mueren cuando su pueblo lo olvida", finalizó.