Con un importante operativo de seguridad, sin hinchas y medidas de burbuja, Defensa y Justicia se consagró campeón de la Copa Sudamericana luego de golear 3-0 en la final a Lanús en el estadio Mario Kempes, consiguiendo de esta forma su primer título de la historia del humilde club de Varela. Frías, Braian Romero y Camacho hicieron los tantos que quedarán en la historia grande del humilde club de Varela.
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Histórico: Defensa y Justicia campeón de la Sudamericana
El comienzo del primer tiempo tuvo a Defensa como neto protagonista. Un poco por obra y gracia del discurso de Hernán Crespo llevado a la práctica. Otro tanto, por el carácter entre defensivo y pasivo de un Lanús peligrosamente pragmático.
El Grana le dejó campo al Halcón. Y el Halcón lo aprovechó. La suerte les jugaba a favor: a los 7', Enzo Fernández le metió un pase milimétrico entre los centrales a Brian Romero pero el goleador de la Sudamericana definió cruzado, pegado al palo, cuando Morales ya se había dado por vencido.
Defensa monopolizaba. Lanús no tenía juego. Lo había entregado desde el vestuario. El 3-5-2, con todo su ancho de banda, era una tromba que desencajaba a un Grana que también fallaba en los duelos individuales. No anticipaba, no recuperaba, apenas pateaba (Alexis Pérez, alto, casi desde media cancha). La posesión era clara: siempre la tenían los de blanco con vivos verdes y amarillos, pero el partido se había llevado el primer tercio y... Nada. Ni siquiera el derechazo de Pizzini que el arquerito de Lanús detuvo seguro abajo.
El ingreso de Lauchita Orozco por el lesionado De la Vega buscó ser un revulsivo para Lanús. Crespo contrarrestó con una figurita por otra figurita: Merentiel por Bou. Sin embargo, quien aprovechó -una vez más- la movida fue el goleador de la Copa, que a los 17' se sacó las ganas gracias a un horror defensivo de Alexis Pérez (dio un pase atrás y...) para definir con delicadeza sobre la salida de Morales: 2-0 y asunto terminado.
Pizzini tuvo el tercero con extrema facilidad. Lanús era pura impotencia. A segundos de haber ingresado, como ejemplo, Belluschi ya era amonestado. Defensa era un tempano (con dos goles de ventaja encima); los de Cabrero y Guidi, desconcierto. Pura inercia. Pasaban los minutos y aparecían las amarillas. La final se calentaba cuando más todo se enfriaba. El Halcón coqueteaba con el tercero, el Granate con la roja. No había 'ooole, ooole' por respeto y por falta de hinchas simplemente. Belmonte tuvo el descuento con un cabezazo a cinco del cierre. Aguirre también, con un tiro cruzado, a los 43'. Pero todo era un espejismo, una imagen óptica. Lo único que se veía clarito era el campeón, justificado con el cómodo 3-0 del histórico Washington Camacho a los 46'. El merecidísimo campeón. El Club Social y Deportivo Defensa y Justicia. De Florencio Varela al mundo.