Después de años trabajando como radiólogo en Buenos Aires, con jornadas de hasta 12 horas dentro de una clínica, Francisco Mulqui decidió cambiar por completo su vida. Volvió a Jujuy, dejó atrás su profesión, se instaló en Bárcena y encontró en la montaña una forma distinta de vivir.
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Dejó la radiología, volvió a Jujuy y encontró en la montaña una nueva forma de vida
Francisco Mulqui dejó su profesión como radiólogo, regresó a Jujuy y encontró en la montaña, el trekking y la naturaleza un nuevo camino personal
Durante una entrevista, contó que su vínculo con la naturaleza fue creciendo hasta convertirse no solo en una actividad deportiva, sino también en una herramienta de bienestar, conexión personal y transformación.
De la clínica a la montaña
Mulqui relató que durante la pandemia tomó una de las decisiones más importantes de su vida: dejar la radiología y regresar a Jujuy.
“Decidí volverme a Jujuy, abandonar la profesión, abandonar todo. Mi mamá me decía: ‘¿Vas a dejar todo lo que estudiaste?’. Y sí, yo ya no soportaba más eso”, contó.
La decisión no fue sencilla. Había invertido años en su formación universitaria y ya tenía un trabajo estable, pero sentía que necesitaba otro tipo de vida.
La montaña como refugio
Para Francisco Mulqui, la montaña dejó de ser simplemente un espacio para hacer actividad física. Con el tiempo se convirtió en una parte fundamental de su vida cotidiana.
“La montaña y la naturaleza me dieron todo lo que necesitaba. No es solamente un deporte, es una llenada de alma espectacular”, expresó.
Explicó que caminar durante horas o realizar travesías de varios días le permite cambiar el foco, ordenar pensamientos y regresar con otra energía.
“Salís a la montaña y te empezás a olvidar de todo. Tus pensamientos empiezan a cambiar y cuando volvés a tu casa sos otra persona, con una paz increíble”, sostuvo.
Entre los recorridos que mencionó se encuentran travesías por Tilcara, Calilegua, Iruya, Nazareno y el Alto Calilegua, experiencias que, según explicó, pueden extenderse durante cuatro o cinco días.
“Es meditación, es paz”
Mulqui definió su relación con la montaña como una experiencia profundamente personal.
“Para mí es meditación, es paz, es cambiar los pensamientos o encontrar otras formas de pensar”, explicó.
Incluso contó que, en algunas oportunidades, sale solo a caminar por los cerros cercanos a Bárcena, aunque reconoció que no es la opción más segura.
“Vivo en Bárcena y salgo de mi casa caminando, subo un cerro. Es mi forma de vivir, lo que elijo y lo que quiero”, señaló.
40 días en Bárcena y una decisión sin vuelta atrás
Al regresar desde Buenos Aires, Francisco Mulqui se instaló directamente en Bárcena, en una finca que había pertenecido a su abuelo.
Durante aproximadamente 40 días vivió prácticamente aislado, en una carpa, sin luz y rodeado de naturaleza, mientras comenzaba a pensar y construir su nueva etapa.
Amigos y familiares se acercaban a acompañarlo y colaborar con las tareas del lugar, pero para él la decisión ya estaba tomada.
“Ya no había vuelta atrás”, resumió.
“La vida es una sola”
Consultado sobre qué le diría a quienes desean cambiar de rumbo pero no se animan, Mulqui fue contundente.
“Hay que animarse. Fácil no es nada, pero cuando uno lo hace con el corazón y sabe que quiere cambiar, hay que animarse. La vida es una sola”, expresó.
También recordó que muchas personas de su entorno cuestionaron inicialmente su decisión.
Viajes, trekking y nuevos proyectos
La vida vinculada a la naturaleza también lo llevó a desarrollar actividades relacionadas con el trekking y las travesías.
Actualmente forma parte de Club Canuto Trek, desde donde comparte experiencias y recorridos con otras personas.
Además, mantiene el deseo de seguir viajando y explorando distintos lugares de Latinoamérica. Entre sus próximos objetivos aparecen destinos como Cuba, Colombia y Perú, donde planea realizar nuevas caminatas.
“Me encanta nuestro continente y hay tanto por recorrer”, afirmó.
Para Francisco Mulqui, el cambio comenzó con una decisión difícil: abandonar una profesión estable. Seis años después, asegura que encontró en Jujuy, la montaña y la naturaleza la vida que estaba buscando.