Desde pequeña, la jujeña Bárbara Velázquez tenía un sueño claro: convertirse en boxeadora. Sin embargo, debió enfrentar los prejuicios de una época en la que el boxeo era considerado un deporte exclusivo para hombres. Con perseverancia logró abrirse camino y hoy dedica parte de su vida a enseñar esta disciplina, especialmente a mujeres y jóvenes en situaciones de vulnerabilidad.
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La boxeadora jujeña que venció los prejuicios y hoy ayuda a otras mujeres a cumplir sus sueños
Bárbara Velázquez venció los prejuicios para convertirse en boxeadora y hoy impulsa en Jujuy una escuela exclusiva para mujeres
La deportista jujeña contó cómo fueron sus comienzos, recordó su encuentro con la reconocida boxeadora Alejandra "Locomotora" Oliveras y presentó su nuevo proyecto: una escuela de boxeo destinada exclusivamente a mujeres.
El sueño de ser boxeadora y los prejuicios familiares
La pasión de Bárbara por el boxeo comenzó cuando tenía apenas ocho años y acompañaba a su padre a mirar peleas por televisión. Aunque desde entonces sabía que quería practicar ese deporte, encontró resistencia dentro de su propia familia.
Recién a los 19 años, cuando alcanzó la mayoría de edad, decidió comenzar a entrenar en el Club Lavalle, ubicado en el barrio Mariano Moreno de San Salvador de Jujuy.
Sus primeros pasos estuvieron marcados por las dificultades económicas. Su entrenador le prestaba guantes, vendas y zapatillas para que pudiera practicar. Con el tiempo, su padre comenzó a aceptar su decisión y le compró sus primeros elementos deportivos.
Sin embargo, sus primeras peleas fueron a escondidas de su familia. La situación cambió cuando su padre la descubrió compitiendo por televisión.
Aunque nunca asistió a verla pelear, con los años terminó aceptando la elección de su hija. Incluso sus hermanos menores siguieron el mismo camino y cuatro integrantes de la familia llegaron a practicar boxeo.
Su encuentro con la Locomotora Oliveras y la lucha por la igualdad
Uno de los recuerdos más importantes de su carrera fue conocer a Alejandra "Locomotora" Oliveras, una de las grandes referentes del boxeo femenino argentino.
Bárbara tenía 19 años cuando la campeona mundial visitó Jujuy para entregar elementos deportivos a diferentes gimnasios. Durante aquella jornada, tuvo la oportunidad de competir frente a ella y recibir palabras de aliento.
Años después volvieron a encontrarse en Salta, durante una actividad vinculada a un movimiento social dedicado al acompañamiento de jóvenes en situaciones vulnerables.
Para Velázquez, tanto Oliveras como Marcela "La Tigresa" Acuña fueron fundamentales para abrirles camino a otras mujeres dentro del boxeo.
También destacó la lucha de Oliveras por la igualdad económica entre boxeadores y boxeadoras, una problemática que, según sostuvo, todavía está pendiente.
"Nosotras, las que seguimos en el boxeo, tenemos que seguir peleando por eso. Las mujeres tenemos que tener el mismo nivel de adquisición económica que un varón", expresó.
Del ring al trabajo social: el boxeo como herramienta de inclusión
Desde 2019, Bárbara comenzó a trabajar como profesora de boxeo en diferentes instituciones, tanto públicas como privadas.
Durante seis años desarrolló tareas en espacios comunitarios, comedores y centros de acompañamiento, trabajando con niños, jóvenes en situación de calle, personas con consumos problemáticos y mujeres que atraviesan contextos de vulnerabilidad.
Su experiencia personal fue fundamental para construir esta mirada social del deporte. Así como su primer entrenador le permitió practicar sin contar con equipamiento propio, ahora busca ofrecer oportunidades a quienes desean iniciarse en el boxeo.
Además, realizó capacitaciones con perspectiva de género para fortalecer su trabajo con mujeres.
Bomba Team: una escuela de boxeo exclusiva para mujeres en Jujuy
En 2026, Velázquez decidió comenzar una nueva etapa con Bomba Team, su escuela de boxeo destinada exclusivamente a mujeres.
La iniciativa nació de su propia experiencia, cuando debía entrenar en gimnasios donde era la única mujer y enfrentaba las dificultades de desenvolverse en un ambiente predominantemente masculino.
El objetivo es que mujeres de distintas edades puedan acercarse al deporte, superar sus miedos y encontrar un lugar de entrenamiento donde se sientan cómodas y acompañadas.
Con este proyecto, Bárbara Velázquez busca que su experiencia sirva de inspiración para otras mujeres, demostrando que el boxeo puede convertirse no solo en una disciplina deportiva, sino también en una herramienta de superación personal, inclusión y acompañamiento.
