Nahir Corimayo es una joven jujeña que trabaja como gomera y bicicletera, y rompe estereotipos dentro de un oficio que durante años estuvo asociado principalmente a los hombres. Su historia está marcada por la familia, el esfuerzo y el aprendizaje dentro de una gomería que forma parte de su vida desde la infancia.
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La historia de la jujeña que rompe prejuicios en una gomería: "Lo más difícil fue atender a hombres"
Desde chica creció entre ruedas, herramientas y el oficio que le enseñó su abuelo. Hoy Nahir trabaja como gomera y bicicletera y rompe prejuicios.
La joven nació en 2004 y la gomería familiar fue fundada en 2001 por su abuelo, quien le enseñó gran parte de lo que hoy sabe.
Una historia familiar entre ruedas y herramientas
Nahir explicó que su vínculo con el oficio nació en su propia casa y desde muy chica. “Todo comenzó por mi familia”, manifestó.
La gomería fue fundada por su abuelo antes de que ella naciera, por lo que creció rodeada de ese trabajo cotidiano. Desde entonces, el oficio se transformó en una parte central de su historia personal y familiar.
Con el tiempo, Nahir comenzó a ocupar un rol cada vez más importante en el lugar, especialmente después de que su abuelo fuera diagnosticado con Parkinson.
Los primeros desafíos como gomera
El inicio no fue sencillo. Nahir contó que, al principio, muchos clientes dudaban cuando ella se presentaba como la persona encargada del trabajo.
También recordó que no sabía nada cuando empezó y que tuvo que aprender con esfuerzo. Estaba estudiando tecnicatura en laboratorio cuando su abuelo comenzó con Parkinson. En ese momento, decidió empezar a trabajar con él y dejar los estudios.
“Yo no sabía nada y era muy difícil al principio, después me fui poniendo las pilas y con mañas aprendí”.
Una profesión atravesada por prejuicios
Uno de los mayores desafíos para Nahir fue ganarse el respeto en un ambiente donde predominan los hombres.
A pesar de esas situaciones, siguió adelante y logró hacerse un lugar dentro del oficio.
Actualmente, para ella, trabajar en la gomería tiene un valor afectivo y familiar muy fuerte. Lo define como amor y como una forma de ayudar a sus abuelos y a su familia.
Con el tiempo, también pudo reorganizar su vida y retomar sus estudios.
Romper estereotipos
Nahir aseguró que hoy vive con orgullo el camino que hizo dentro de la gomería.
Se siente bien con el reconocimiento que recibe y valora especialmente el acompañamiento de otras mujeres.
“Me siento muy bien, es un re orgullo, me conocen por trabajar en la gomería, hay mujeres que me felicitan, aunque al principio dudé qué iban a decir de mí o me iban a ver llena de grasa, ahora me gusta que reconozcan por esto”.