La melatonina es conocida como la “hormona del sueño” porque cumple un papel central en el descanso nocturno y en la regulación de los ciclos biológicos. Nancy Hernández, investigadora especializada en cronobiología, explicó cómo se produce, qué factores pueden interferir en su funcionamiento y por qué dormir no siempre significa descansar correctamente.
- Todo Jujuy >
- Jujuy >
Qué es la hormona del sueño y cómo funciona: la explicación de una especialista jujeña
La melatonina es clave para un buen descanso. Cómo influye la luz, qué papel tienen las pantallas y qué hábitos ayudan a conciliar el sueño.
La melatonina y su relación con el sueño
Hernández explicó que la melatonina se produce en la glándula pineal y necesita de la oscuridad para generarse durante la noche. Sin embargo, su producción también está relacionada con lo que ocurre durante el día.
Según detalló, la exposición a la luz natural favorece durante el día la producción de serotonina en la glándula pineal y, posteriormente, durante la noche y en condiciones de oscuridad, esa serotonina se transforma en melatonina.
“La melatonina es la hormona del sueño, la hormona del descanso”, señaló la investigadora.
Por ese motivo, recomendó incorporar exposición a la luz natural durante el día, especialmente alrededor del mediodía. Hernández sostuvo que al menos 20 minutos de luz natural pueden contribuir a enviar al cerebro la información necesaria para acompañar estos procesos biológicos.
Dormir no siempre significa descansar bien
La especialista remarcó que el sueño atraviesa distintas fases. Primero se produce una transición hacia el sueño ligero y luego aparece el sueño profundo, una etapa especialmente importante para los procesos de reparación del organismo.
Durante el sueño profundo, explicó, se intensifican procesos relacionados con la reparación celular, la producción de proteínas y enzimas y la limpieza de sustancias generadas durante la actividad cotidiana.
También existen fases en las que se producen movimientos oculares y pueden presentarse los sueños vívidos, con una elevada actividad metabólica y procesos vinculados con la memoria. Hernández señaló que estas etapas se repiten varias veces durante la noche en ciclos que pueden durar aproximadamente entre 60 y 90 minutos, dependiendo de cada organismo.
Las pantallas pueden alterar la producción de melatonina
Uno de los puntos centrales de la explicación estuvo relacionado con el uso de celulares, computadoras y televisores antes de dormir.
Hernández advirtió que la luz azul que emiten las pantallas puede bloquear rápidamente la producción de melatonina. Una persona puede quedarse dormida por cansancio, explicó, pero eso no significa necesariamente que esté atravesando correctamente las distintas fases del descanso.
“Yo duermo mientras la tele está prendida, pero no puedo cumplir las fases del sueño que necesito”, ejemplificó.
La investigadora recordó además que los seres humanos tienen una biología preparada para mantenerse activos durante el día y descansar durante la noche, por lo que alterar sistemáticamente ese ciclo puede afectar el funcionamiento natural del organismo.
Cómo prepararse para dormir mejor
Entre las recomendaciones mencionadas, Hernández planteó comenzar a preparar al organismo desde el atardecer. Disminuir progresivamente la iluminación del hogar, alejarse de las pantallas y generar un ambiente más tranquilo pueden ayudar al cuerpo a reconocer que se acerca el momento del descanso.
También mencionó prácticas sencillas como realizar entre tres y cinco minutos de respiración consciente, que pueden contribuir a reducir la actividad cerebral y el ritmo cardíaco antes de dormir.
La alimentación también cumple un papel. Hernández señaló que el triptófano es un aminoácido esencial que debe obtenerse a través de la dieta y participa en la cadena que lleva a la producción de serotonina y posteriormente de melatonina. Entre los alimentos mencionó verduras, frutos secos y semillas. La importancia de cuidar la calidad del descanso
Para la especialista, el objetivo no debe ser únicamente contabilizar horas de sueño, sino prestar atención a su calidad y a las condiciones que permiten completar adecuadamente sus diferentes etapas.
“No necesito solamente dormir y decir ‘ya dormí’; necesito ser consciente de que de mi calidad de sueño y descanso va a depender mi futuro”, sostuvo Hernández.
De esta manera, la exposición a luz natural durante el día, una alimentación adecuada, la reducción de pantallas durante la noche y una rutina previa al descanso aparecen como factores importantes para favorecer la producción natural de melatonina y mejorar la calidad del sueño.