El debate por el uso del celular en la escuela volvió a instalarse en Jujuy. Esta vez, a partir de una decisión concreta del Colegio del Salvador, que al comenzar el nuevo ciclo lectivo redefinió su política sobre dispositivos móviles dentro de la institución. La medida no solo alcanza a las horas de clase, sino también a los recreos y otros espacios de la jornada escolar.
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Sin celular en clases ni recreos: "Volvimos a ver las rondas y charlas entre chicos"
Con una nueva política sobre el uso del celular, una institución jujeña busca reducir distracciones y prevenir grooming, ciberbullying y apuestas online.
La institución comunicó la modalidad a través de sus redes sociales y luego el coordinador general, Juan Pfister, estuvo en el piso de Canal 4 Noticias para explicar los motivos, el alcance de la medida y las reacciones que generó tanto en estudiantes como en familias.
Lejos de plantearlo como un rechazo a la tecnología, Pfister aclaró que el eje está puesto en el uso concreto que se hace de esos dispositivos dentro de la escuela. “Una de nuestras cuatro orientaciones es programación y robótica, así que nosotros apuntamos un poco a todo lo que es la tecnología, pero estamos en el uso que realmente se le da dentro de una institución educativa”, explicó.
En esa línea, remarcó que el colegio cuenta con herramientas para sostener el aprendizaje digital sin depender del teléfono personal de cada estudiante. “Gracias a Dios nosotros contamos con el equipamiento necesario tecnológico para que los chicos dentro del aula puedan tener todo ese acceso tecnológico que hoy realmente necesitan para el aprendizaje o la formación de los estudiantes”, sostuvo.
Cómo es la modalidad que aplica el Colegio del Salvador
De acuerdo con lo difundido por la institución, durante la jornada escolar el celular no debe utilizarse ni en clases ni en los recreos. La consigna es que permanezca apagado y guardado en la mochila o en un espacio de resguardo personal.
La política también incluye otros dispositivos. Según explicó Pfister, la medida no alcanza solo al teléfono, sino también a relojes digitales, pulseras y otras pantallas.
En los posteos difundidos por el colegio también se aclaró qué sucede cuando la norma no se cumple. En el nivel primario, el dispositivo queda resguardado por el docente y se convoca a la familia para su inmediata entrega. En secundaria, se aplica una medida disciplinaria conforme a los acuerdos escolares y se da aviso a los responsables del estudiante.
Otro de los puntos que la institución buscó despejar tiene que ver con las urgencias familiares. Ante una situación necesaria, las familias pueden comunicarse con secretaría o preceptoría, según el nivel, y desde el colegio se gestiona el contacto con el alumno o la alumna.
Los motivos de fondo: no solo distracción, también prevención
Durante la entrevista, Pfister dejó en claro que la decisión no surgió solo por problemas de atención en clase. Dijo que la institución viene trabajando desde hace años con entidades externas sobre situaciones que atraviesan a niñas, niños y adolescentes.
“Hace un par de años venimos trabajando con distintas entidades externas. Es algo que está atravesando a niñas, niños y adolescentes de la provincia, del país y en general del mundo: todo lo relacionado con grooming, ciberbullying y apuestas online”, señaló.
Según explicó, el colegio ya realizó charlas con estudiantes y familias sobre estos temas, y muchas veces el nivel de desconocimiento de los adultos fue parte de la preocupación. “Muchas familias cuando llegaban era el desconocimiento, era ‘mi hijo la verdad que no sabía que podía llegar a utilizarlo para esto’ o los alcances que tenemos”, relató.
Pfister también sumó otro dato que, según contó, apareció en congresos nacionales recientes vinculados a esta problemática. “Hay algunos estudios que ya han revelado que los mismos chicos te dicen, el 80 al 90%, que los padres ni saben de lo que ellos están utilizando en internet o en qué están utilizando el celular constantemente”, afirmó.
Qué pasó con chicos y familias tras el anuncio
La decisión abrió preguntas en ambos sectores. Según el coordinador, hubo inquietudes tanto de estudiantes como de padres, aunque consideró que el diálogo con los chicos suele ser más directo. “Sí, de los dos lados. Muchas veces tenemos el tema de los adultos, creo que a veces en todos lados nos cuesta un poquito más con los adultos que con los chicos”, dijo.
Incluso contó que en conversaciones y encuestas internas, varios estudiantes reconocen la necesidad de revisar el vínculo con las pantallas. “Los chicos cuando vos dialogás con ellos, o hacemos algunas encuestas, ellos mismos dicen: necesitamos un poquito más de estas cosas, tener cuidado o cómo lo utilizamos o cómo lo hacemos”, aseguró.
Pfister planteó que el desafío excede a la escuela y alcanza también a los adultos. “Creo que nosotros también tenemos que reeducarnos un poquito en esto de sociabilizar o hacia dónde queremos ir”, reflexionó, al contar incluso una experiencia personal en la que le costó sostener varias horas sin mirar el teléfono.
El efecto que ya notaron en los recreos
Uno de los cambios que, según el colegio, ya empezó a verse tiene que ver con la dinámica en los tiempos libres. En la primera semana de implementación, dijo Pfister, aparecieron escenas que habían empezado a perderse en la cotidianeidad escolar.
“Llevamos una semana, nos juntamos, estamos ahí en una de las salas de reuniones que da justo a los pasillos del recreo del nivel secundario, y volvimos a ver las rondas, volvimos a ver los diálogos entre los chicos, y creo que eso es muy importante, muy significativo”, expresó.
A partir de esa observación, la institución comenzó a trabajar en nuevas propuestas para esos espacios. “Estamos en diálogo con el centro de estudiantes del colegio y ahora estamos trabajando en una propuesta para estos espacios libres, por ejemplo el recreo”, indicó.
La intención, según detalló, es que la restricción del celular no quede aislada, sino que esté acompañada por otras iniciativas orientadas a fortalecer los vínculos y la convivencia. “No solamente vamos a apuntar a esto, sino también a algunos programas que se van a empezar a instalar, que nos van a llevar a reconectarnos un poquito, a volver a los valores, a volver al diálogo y a tener otras distintas actividades”, explicó.
La postura de la institución
La línea que el colegio expresó en sus redes va en el mismo sentido que las declaraciones de su coordinador. Allí señalaron que la decisión busca priorizar “un entorno de aprendizaje que fomente la concentración, la interacción asertiva entre pares, una convivencia más saludable y el desarrollo integral de nuestros estudiantes”.
También remarcaron que estas iniciativas “tienen sentido si las construimos en unidad, colegio y familia”, en un mensaje dirigido directamente a los adultos responsables, a quienes convocaron a acompañar la medida.