Daniela Visuara sufrió mucho hasta tener el diagnostico. Tiene un hijo y cuando con su esposo buscó el segundo, padeció la desinformación y perdió tres embarazos: “mi médico me decía que el útero podría ser poco elástico. Me medicaba y recomendó reposo. El segundo embarazo no evolucionó, llego a las 10 semanas. El siguiente embarazo llego a los 20 semanas, casi 5 meses y fuimos a control y el bebe se había desprendido de la placenta por un hematoma, pero mi medico nunca me dijo de la trombofilia”, aseguró.
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Trombofilia, el enemigo que amenaza el embarazo
Las ilusiones, las esperanzas y los planes a futuro se diluyeron por completo. Decidió cambiar de médico y allí encontró la solución, después de pensar en que alguno de ellos era el problema “hicimos controles y salió la trombofilia”, dijo.
La mayoría de las mujeres con trombofilias tienen embarazos sanos. Pero las trombofilias pueden causar problemas para algunas embarazadas. En casos graves, pueden causar la muerte de la mamá y el bebé.
“Me parece grave que uno vea morir tres hijos, pasar por una situación física y emocional grave hasta conocer que tenía y hacer el tratamiento”, dijo Daniela, que hoy se inyecta cada doce horas con un medicamento que elimina el riesgo.
Algunas mujeres pueden necesitar tratamiento con medicamentos llamados anticoagulantes. Los anticoagulantes impiden que los coágulos se agranden y evitan que se formen coágulos nuevos. Es posible que se le dé un anticoagulante llamado heparina.
La mayoría de las personas con una trombofilia no tienen señales ni síntomas. La primera señal puede ser que se le presente un problema de salud relacionado con un coágulo de sangre.
“Les quiero decir las mujeres que hayan perdido embarazos que consulten, que pregunten, que no dejen de intentarlo. La trombofilia tiene una solución y la respuesta está en el amor”, aseguró Daniela.