La reciente decisión del Gobierno nacional de regular la venta de vapeadores y otros productos con nicotina volvió a poner el tema en agenda. Mientras se busca ordenar un mercado que funcionaba en la informalidad, en la calle el debate también está presente, especialmente entre los jóvenes.
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Vapeo en Jujuy: qué dicen los jóvenes tras la nueva regulación del Gobierno
Tras la habilitación de la venta de vapeadores en el país, una recorrida por la calle muestra percepciones diversas: curiosidad, rechazo y advertencias sobre sus riesgos.
En Jujuy, una encuesta realizada por TodoJujuy muestra que el consumo existe, pero no necesariamente está naturalizado del todo.
Entre el rechazo y la curiosidad
Muchos de los jóvenes consultados aseguran que no consumen vapeadores y que no les genera interés. “No me llama la atención, además escuché que es peor que el cigarro”, comentó uno de ellos.
Otros coinciden en esa línea y remarcan tanto el costo como los posibles efectos negativos. “Es algo dañino y además son caros”, señaló otro entrevistado.
Un consumo que se empieza a ver más
Más allá de las decisiones personales, hay una percepción compartida: el vapeo se volvió más visible. “Se ve más en los jóvenes, en el boliche o en la plaza”, contó uno de los consultados.
En ese sentido, algunos consideran que el uso está más normalizado que antes, especialmente en ciertos ámbitos sociales.
También aparece un perfil intermedio: quienes probaron, pero no lo incorporaron como hábito. “Probé una vez en el boliche porque me convidaron, pero no lo usaría todos los días”, relató un joven. Incluso en esos casos, el consumo se vincula más a situaciones puntuales que a una práctica habitual.
“Si me convidan capaz que sí, pero no me lo compraría”, agregó una de las personas en diálogo con TodoJujuy.
Un contexto que preocupa
Los datos nacionales muestran que el consumo de cigarrillos electrónicos crece entre adolescentes. Según relevamientos recientes, más de un tercio de los estudiantes secundarios ya probó vapeadores. A esto se suma una baja percepción de riesgo y el atractivo de los saborizantes, especialmente entre los más jóvenes.
Con la nueva normativa, el Gobierno habilitó la venta de estos productos siempre que estén registrados, con el objetivo de controlar su comercialización y garantizar estándares de calidad.
Desde el Ejecutivo sostienen que la prohibición vigente durante años no frenó el consumo, sino que lo empujó a la informalidad.