Una cancha de fútbol es un espacio de vital importancia para la formación y recreación de los niños, es un lugar en el que comparten momentos agradables y se nutren de valores al practicar deportes. Pero eso parece no importarles a vecinos del barrio Paso de Jama de la localidad de Palpalá que arrojan basura en un predio de fútbol infantil ubicado entre la avenida Río Chubut y la calle Italo Palanca.
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Vecinos tiran basura en una canchita de fútbol infantil
El lugar fue acondicionado para la práctica de este deporte por Maximiliano Serrano, un joven profesor que en julio del 2019 limpió el terreno que estaba repleto de pastizales y basura. Ahí fundó la escuela de fútbol CAI "Alejandro Serrano" en un honor a su padre que falleció y años atrás había sido el creador de dicha institución deportiva para los chicos de su barrio.
Este homenaje y sueño que logró cumplir Maximiliano fue creciendo a medida que fue pasando el tiempo, pero siempre se vio perjudicado por un problema relacionado a la falta de conciencia de los vecinos que no paran de arrojar basura en el lugar en el que entrenan los niños.
En diálogo con Todo Jujuy, el profesor comentó que " necesitamos que el predio se cierre para evitar que pasen estas cosas. Lamentablemente, además de estar muy cerca de la avenida por donde pasan muchos autos, tenemos un problema grave con los vecinos que tiran basura. Ya no sabemos que hacer para que dejen de hacerlo".
"Antes de empezar con la escuelita limpiamos todo, sacamos escombros, piedras y basura. De a poco fuimos poniendo cosas como ser postes de luz y un cartel en el que les pedimos a los vecinos que no tiren la basura. Lamentablemente es habitual ir a entrenar y ver que siguen tirando cosas, es muy duro saber que nadie respeta a la infancia, por eso pedimos que se cierre el predio cuánto antes", añadió.
De hace meses que vienen realizando rifas y otros eventos para recaudar fondos y poder cerrar el predio. Para colaborar con ellos pueden comunicarse al: 3885204977.
Una historia conmovedora de la escuelita
Para Maxi, como lo conocen todos, la escuelita se convirtió en un legado que busca perpetuar en los niños del barrio. Su papá, Alejandro, comenzó con esta iniciativa hace más de 15 años y a pesar de haber fallecido, fue Maxi quien tomó la posta y reavivó este proyecto que recibe a más de 50 chicos tres veces por semana para jugar al fútbol.