Juan Musso será quien reemplaza al Dibu Martínez en el arco en el partido que la selección argentina jugará frente a Bolivia, esta noche desde las 20.30. El encuentro corresponde a la décima fecha de las Eliminatorias camino al Mundial de Qatar.
El antecedente con el que cuenta el arquero vistiendo el buzo del seleccionado es frente a un amistoso frente a Marruecos en Tánger (el 26 de marzo de 2019 reemplazó a Esteban Andrada a los 22 minutos del segundo tiempo, en un partido que terminó con victoria 1 a 0 por el gol de Ángel Correa), el hombre del Atalanta será el responsable de defender la valla nacional en el Monumental.
“El arquero será Juan Musso, viene jugando bien y es muy querido en el grupo. Se le abre la oportunidad y esperamos que la trate de aprovechar”, detalló Lionel Scaloni en la conferencia de prensa brindada ayer, antes del compromiso con el elenco boliviano; y resaltó: “Tiene un poder físico increíble. Ahora ataja en un club importante como Atalanta, pero antes venía de buenas labores en Udinese”.
Actualmente, Musso viene teniendo un presente para destacar. En tiempos de pandemia, en donde los clubes deben luchar con severas crisis económicas, la entidad de Bérgamo pagó por él un total de 20 millones de euros para sumarlo al plantel. “Es increíble y me llena de orgullo. Sabía que había otros clubes interesados, pero no lograban ponerse de acuerdo en los montos. Y que venga el Atalanta y concrete la transferencia por esa cifra me genera una felicidad enorme”, comentó el ex Racing en una nota con los colegas de Infobae.
Sin embargo, antes de pertenecer al grupo selecto de jugadores que brillan en Europa, Musso vivió un período de introspección en la que estuvo a punto de dejar su carrera como futbolista. Fue en su etapa como juvenil, cuando se formaba en las inferiores de Racing. En plena adolescencia, el nicoleño había tomado la decisión de dejar atrás la pensión para volver a su lugar natal y llevar una rutina lejos de los entrenamientos.
“En ese momento era muy chico y ni siquiera me ponía a analizar lo que quería para mi vida. Tenía 15 años y estaba en una situación complicada, porque extrañaba mucho a mi familia y a mis amigos. Cuando me fueron a buscar de Racing yo ni sabía si quería ser futbolista. Estaba lejos de jugar en Primera, aunque ya tenía algunas convocatorias en las selecciones juveniles. Eso me daba una sensación de profesionalismo que me gustaba, pero se estaba dando todo muy rápido. Sentía que estaba quemando etapas. Necesitaba divertirme y estar cerca de mis seres queridos. Después me di cuenta de que el fútbol era mi verdadera pasión”, indicó tiempo después.
Fueron las palabras de su padre, de quien heredó su amor por jugar debajo de los tres palos, y la insistencia de Adrián Fernández, dirigente de la Academia en ese entonces, fueron vitales para que Musso se reincorporara al predio Tita Mattiussi y trabaje por un lugar en Primera. “Como todos los chicos, tuvo momentos de incertidumbre hasta consolidarse. Juan había decidido volver a San Nicolás porque no estaba cómodo en la pensión. Jugó un tiempo en la Liga Nicoleña y después lo vinieron a buscar de Racing para que regresara. Tuvo que esperar mucho las oportunidades y trabajar ese aspecto”, explicó su papá en una nota brindada al programa radial Como te va de Radio Colonia.
La paciencia es una cualidad que fortaleció desde chico. Además de su destacadas actuaciones bajo los tres palos, Musso demostró a medida que fueron pasando los años una fortaleza mental sobresaliente. Una muestra de esto fue cuando le tocó debutar en el Cilindro. Agustín Orion era el arquero de Racing, quien ya tenía su presencia desgastada en la valla académica, y la presión popular exigía la titularidad del pibe de las inferiores.
El 27 de mayo de 2017 fue un antes y un después en la carrera del arquero. Con Diego Cocca como entrenador, Racing se impuso por 2 a 1 y el arquero en ese partido fue una figura clave con tres intervenciones para conservar la victoria para los de Avellaneda. Y con un puñado de minutos en Primera, desde las populares comenzaron a corear su nombre. “Durante toda esa experiencia en Racing entendí de muy chico que a veces hay que esperar para que se den los resultados. Es como una ley de vida, porque más allá de lo que uno se esfuerce, lo que uno piense que se merece y lo que cada uno labure para alcanzarlo; hay veces que las circunstancias se dan de una manera distinta a las que pensaba. De muy joven me di cuenta de que no hay excusas para renunciar a nada. Siempre traté de buscar ejemplos de referentes que han logrado superar adversidades. Muchas veces pasa que uno se esfuerza, está dando todo y piensa que su momento es ese y la vida le pone alguna traba para bajar los brazos. Yo siempre me mantuve convencido de dar el 100% de todo lo que dependa de mí, porque con los factores externos no se puede hacer nada”, reflexionó.
Según cuenta, el primer referente que tuvo en su largo proceso fue su papá. “Juan no tuvo la oportunidad de verme jugar, pero encuentro similitudes en la personalidad y la forma de encarar las cosas. El puesto de arquero cambió mucho en el tiempo”, resaltó Guillermo. En cambio, para su hijo la admiración va más allá de cualquier aspecto que hubiera podido observar en su infancia: “Él andaba muy bien en el arco. Es una de las personas que más me conoce. Nunca se perdió ni un partido, sea en la cancha o por televisión. Por cómo entiende del puesto y cómo me conoce en profundidad, se da cuenta cuando estoy bien, cuando estoy concentrado o cuando no estoy tan metido. Sabe cuándo podría haber hecho algo más en algún gol o cuándo no podía hacer nada. Entiende mucho de fútbol y hablamos un montón del juego. Nunca me corrigió nada, pero me interesa su opinión porque sé que me conoce como nadie”.
Otra de las personas que dejaron huella en la vida de Musso fue Sebastián Saja. Con el Chino compartió el plantel cuando el nicoleño estaba dando sus primeras apariciones en Primera, y la voz de su capitán le sirvió para su futuro. “Fue muy importante. Cuando uno es muy joven y está entrando al mundo del profesionalismo, es clave tener a un referente como él en el grupo. Además, en el mismo puesto. Fue un líder muy positivo. Siempre se mostró muy profesional con una regularidad increíble. Le daba importancia a las cosas que realmente valían la pena. No siempre te encontrás con personas así y la realidad es que me ayudó mucho. Tuvo gestos impresionantes conmigo y le voy a estar agradecido siempre, porque fue muy genuino. Tuve mucha suerte de arrancar a su lado”, indicó en la nota brindada a los colegas de Infobae.
Desde 2015, cuando aún no había debutado en primera, el joven arquero utilizó los recursos del yoga para hacer oídos sordos a las presiones. “Me encanta su filosofía y la manera con que se encara la vida y los desafíos. Es la búsqueda de la felicidad, que es lo que todos buscamos en el mundo. A mí me cambió la vida. Empecé con un profesor cerca de mi casa en Palermo (Buenos Aires) y me cambió la manera de pensar y de ver un montón de cosas que me generaban demasiado estrés. Antes tenía enojos innecesarios. Con el tiempo fui estudiando un poco más, recurrí a la meditación y lo hago como un camino ajeno al fútbol, que también se relaciona a todos los aspectos de la vida”, resaltó.
Si bien no jugó ningún partido, cabe destacar que Juan Musso fue parte de la delegación argentina que logró cortar la sequía de los 28 años sin alegrías en el mítico Maracaná. Él cree que “la unión del grupo fue fundamental para alcanzar el objetivo”, aunque también hubo una reunión especial que marcó a fuego la fraternidad del plantel: “Cuando nos reunimos por primera vez, nos propusimos ganar la Copa América para eliminar a todos los fantasmas del pasado. El fútbol le debía un título a Leo (Messi) con la Selección y nos mantuvimos enfocados en esa meta”. Durante esos días también disfrutó de los partidos de truco contra el astro rosarino. “Yo jugaba con Agustín (Marchesín) y con el Dibu (Martínez). No sé si se carteaban. No puedo decir mucho, porque no tengo pruebas”, recordó entre risas sin olvidar las victorias y las derrotas que se dieron durante aquellos desafíos.
“Nos divertíamos mucho, porque ellos juegan muy bien y se conocen hace un montón de tiempo. A veces no podían descubrir lo que teníamos o dudaban si les estábamos mintiendo. Lo tomamos con mucho humor”, continuó. A su vez, Musso se reconoce como un gran gamer en el FIFA. “Soy bueno en serio, pero no jugamos mucho”, aclaró, sin omitir que en sus partidas también elige a Juan Musso para que defienda su arco: “A veces, no siempre. La realidad es que me gusta cambiar y jugar con muchos equipos. Dependiendo a quién tenga que enfrentar
Este jueves por la noche tendrá su oportunidad para dar otro paso rumbo al Mundial de Qatar, un destino que lo obsesiona. “Es mi motivación principal. Participar de una Copa del Mundo con la Argentina sería el sueño ideal. Algo fantástico. Es un motor que le da a mi carrera una motivación especial. Me esfuerzo día a día para poder estar en la lista. Me ilusiona tener la posibilidad de jugar y me motiva a seguir creciendo profesionalmente. Todo lo que sea motivación, me hace muy bien. Estoy convencido de que puedo estar ahí y voy a hacer todo lo posible para poder estar”, confesó.
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