A estas alturas vale preguntarse a que juega el gobierno con el FMI, son tantas las idas y vueltas. Quedó claro que hubo un sector que abogó sinceramente para acordar y otro que hizo todo lo posible para no pagar y romper con el organismo. Uno de los sectores encabezado por el propio Presidente Fernández y donde se enrolan el Ministro Guzmán, Matías Kulfas, Sergio Massa, Gobernadores, etc., todos considerados el ala blanda del oficialismo. El otro sector encabezado por Cristina Fernández de Kirchner y Máximo donde están la Cámpora, el instituto Patria y el ala más dura del kirchnerismo que hizo todo por romper con el FMI.
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LA NOVELA DEL FMI
¿Qué harán los legisladores de la Cámpora cuando haya que votar el acuerdo? ¿Votarán en contra? De hacerlo, ¿se irán del bloque del Frente de Todos? Y aquí el interrogante que se desprende como consecuencia de los hechos en las últimas semanas, ¿empieza a formarse el albertismo?
Muchas preguntas que parecen ser políticamente sencillas de contestar pero que en realidad con Alberto Fernández jamás se sabe. De hecho, en la visita a Rusia prometió cosas tan inconcebibles que parecen haber sido más destinadas a contentar a Cristina que a transformarse en formales promesas diplomáticas. Sin dudas la pregunta de todos estos días, es si ¿el acuerdo con el FMI es necesario? Queda claro que para Argentina es fundamental, entrar en default es caerse del mundo financiero, pasaríamos a ser unos relegados sin acceso a ningún financiamiento ni público ni privado, sería más pobreza, inflación y desocupación.
Ahora, ¿el acuerdo es una solución para el País? En absoluto, la deuda con el Fondo de 45.000 millones de dólares son solo el 13 % de los más de 335.000 millones que debemos. Aunque nos condonaran la deuda los problemas estructurales del país serían los mismos, hoy se habla tanto del tema porque al gobierno le resulta funcional para escapar de los verdaderos problemas del país. No se puede no hablar de la deuda cuasi fiscal, esa deuda no se contabiliza, pero es un gran problema para el país, esta deuda es la que se conoce como las lelics y que tiene el Banco Central de la República Argentina con el conjunto de Bancos. Esa deuda hoy es de 4,5 billones que es como decir casi 43.000 millones de dólares, esa deuda genera intereses al 38% anual que si la relacionamos con que el dólar oficial lo suben al 1,3 % nos damos que pagamos cerca de un 20 % en dólares de tasa.
La realidad de los problemas de Argentina pasa realmente por otro lado, la política parece no entenderlo y en su gran mayoría está alejada de la gente. En la semana explotó el tema de la droga envenenada, desnudó las graves falencias que tenemos, desde la pelea por Twitter de Aníbal Fernández y Sergio Berni enredados en un papelón vergonzoso que también dejó al desnudo el avance del narcotráfico que ya tiene raíces en los barrios, en la policía, en la política y en una sociedad que atemorizada no sabe cómo defenderse y un estado ausente que no le da ninguna respuesta. Impresionó ver la desesperación de las madres que enfrentan una lucha muy desigual y prefieren ver a sus hijos presos antes que muertos.
Está transcurriendo la gira de Alberto. Rusia y China fueron los primeros pasos, en Rusia sorprendió el Presidente cuando dijo que Argentina puede ser la puerta de entrada para Rusia en América y que debemos mirar menos a EEUU y al FMI, justo lo dijo cuando estamos en el momento más álgido de la negociación. En China se habló de promesas de 23.700 millones de dólares de inversión, se firmaría el ingreso argentino a lo que se conoce como la Ruta de la Seda, esta plata llegaría en proyectos de inversión de los que poco se conoce por ahora, alguna vez se habló de grandes promesas chinas con Néstor Kirchner que no se cumplieron.
La actitud de Máximo no sólo generó fractura en el oficialismo, también la oposición crujió y lo hizo con fuerza, arrancó el debate de qué hacer en el congreso si llega el acuerdo, muchos ven que quedaron en una encerrona donde si no votan serán los responsables del default, todo acuerdo significará ajuste. El kirchnerismo hace esto para no votarlo y luego levantar el dedo acusador cuando la fiesta se termine y la realidad nos muestre subas en tarifas de gas, luz, transporte, nafta etc. Qué hará Alberto con esto es la gran incógnita, tomará decisiones construyendo acuerdos con gobernadores y sectores del peronismo dialoguista o no.
Marzo es clave, se deben pagar 2.800 millones de dólares que no hay, el tiempo se acorta para más verso. En la oposición también se recriminaron diferencias, el Pro empezó a entender que vienen tiempos distintos, su socio principal la UCR hoy tiene una impronta distinta, su Presidente Morales ya marcó agenda y le dio un impulso con otra fuerza, nada será igual en la coalición opositora, deberán aprender y saber construir y trabajar como coalición. Durante el gobierno de Macri los llevaron a empujones y hoy deberán encontrar consensos si quieren seguir unidos. El estilo del Gobernador jujeño suele ser muy combativo cuando el diálogo no es fructífero. No es un año electoral, pero es un año donde se perfilan y se orientan las candidaturas, nadie la tendrá segura para el 2023 pero sí muchos quedarán fuera de la carrera si no mueven bien las fichas.
Estamos de vuelta. ¡Buen año para todos!