Uno de cada 10 casos de diabetes tipo 2 y una de cada 30 afecciones cardiovasculares a nivel mundial puede atribuirse al consumo de bebidas azucaradas de acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista Nature Medicine. Argentina está entre los países más afectados.
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La peligrosa conexión entre las bebidas azucaradas y las enfermedades crónicas en Argentina
Según un estudio publicado en Nature Medicine advirtió que uno de cada 10 casos de diabetes tipo 2 y una de cada 30 afecciones cardiovasculares se atribuyen al consumo de bebidas azucaradas.
Las bebidas azucaradas impulsan el aumento de enfermedades crónicas
De acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista Nature Medicine y el equipo liderado por Laura Lara Castor, profesora de la Universidad de Washington, utilizaron modelos estadísticos y registros de la Base de Datos Dietéticos Mundiales para cuantificar el impacto de estas bebidas en el desarrollo de enfermedades metabólicas crónicas.
La investigación incluyó información de 2.9 millones de personas de 118 países, abarcando el período de 1990 a 2020. Consideró factores como la edad, género, nivel educativo y grado de urbanización.
El trabajo define las bebidas azucaradas como aquellas con azúcares añadidos y al menos 50 calorías por cada 8 onzas, excluyendo los jugos naturales, las bebidas dietéticas y la leche endulzada. Los resultados indican que el consumo global de estos productos aumentó un 16% durante los años analizados, con un promedio de 2.6 porciones semanales por adulto.
Los científicos encontraron variaciones significativas en regiones como Colombia, Sudáfrica y México con una ingesta semanal de 17.4, 9.6 y 8.5 porciones. El análisis atribuye la tendencia a la adopción de dietas influenciadas por estilos de vida más industrializados, lo que provocó un incremento en la cantidad de pacientes con diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares (ECV). Calcula que en 2020 cerca de 3.3 millones de incidentes cardiovasculares y diagnósticos de diabetes estuvieron asociados con el consumo de SSB.
Los autores aseguran que sus conclusiones exponen una crisis sanitaria que cobró la vida de alrededor de 340,000 personas en 2020. Los hombres adultos jóvenes son más vulnerables a los riesgos en comparación con mujeres y personas mayores. Asimismo, quienes residen en áreas urbanas y tienen un nivel educativo alto también reportaron una mayor carga de afecciones relacionadas con las bebidas azucaradas.
El problema es crítico en África subsahariana, América Latina y el Caribe. “Entre los 30 países más poblados, los mayores números absolutos de nuevos casos de diabetes tipo 2 y ECV atribuibles a bebidas azucaradas se registraron en México, Colombia y Sudáfrica”, indicó el documento.
El análisis agrega que la disponibilidad insuficiente de agua potable es un factor que también contribuye al incremento de los daños a la salud relacionados con las bebidas azucaradas, sobre todo en las áreas rurales de Colombia, México y Tailandia.
El daño metabólico causado por las bebidas azucaradas
El consumo regular de bebidas azucaradas afecta directamente los mecanismos metabólicos del cuerpo, ya que contienen azúcares de rápida absorción y provocan un aumento inmediato en los niveles de glucosa en sangre, lo que sobrecarga el páncreas al estimular la liberación de insulina.
Según el estudio, “estas bebidas no solo contribuyen al aumento de peso, sino que también generan resistencia a la insulina, un factor clave en el desarrollo de la diabetes tipo 2”. Este proceso, observado en personas de todas las edades, tiene consecuencias especialmente graves entre los jóvenes, cuyo consumo es notablemente alto en muchas regiones.
La ingesta excesiva de azúcares simples también influye en la acumulación de grasa visceral, que afecta órganos como el hígado y el corazón. Sobre este aspecto, un estudio sueco previo, publicado en Frontiers in Public Health, advirtió sobre los riesgos metabólicos que estas bebidas representan, especialmente en regiones donde su consumo es elevado.
De acuerdo los investigadores, “el exceso de azúcares simples activa vías inflamatorias que aceleran el daño vascular y aumentan el riesgo de eventos cardíacos como infartos o accidentes cerebrovasculares”.