Después de un ajuste superior al 500% en las tarifas durante 2024, en pleno año electoral las tarifas de luz, gas y agua tuvieron incrementos inferiores al 30%, ubicándose incluso por debajo de la inflación. De cara al futuro, el Gobierno adelantó que los servicios públicos se moverán en sintonía con el índice de precios, pese a que la suba del dólar oficial encarece los costos medidos en moneda extranjera.
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Las tarifas se mantendrán en línea con la inflación al menos hasta las elecciones
En agosto, los servicios esenciales en el AMBA tuvieron un alza del 35%. Un hogar promedio destinó cerca de $188 mil a tarifas de luz, gas, agua y transporte.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la canasta de servicios básicos mostró en agosto un aumento del 35% interanual, apenas por debajo del 36,6% que marcó la inflación de julio según el Indec. Sin embargo, la comparación desde diciembre de 2023 revela un contraste fuerte: mientras la inflación acumuló 155,4%, el gasto en servicios públicos se disparó 578%.
Tarifas: evolución de los gastos y diferencias según nivel de ingresos
Estos números surgen del último estudio elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la UBA y el Conicet.
De acuerdo con ese informe, en agosto un hogar promedio del AMBA destinó $188.194 para afrontar los gastos de electricidad, gas, agua y transporte. En detalle, la boleta de luz rondó los $40.900, la de gas llegó a $43.105, el agua se ubicó en $31.170 y el transporte representó $73.019. Aunque todos los rubros mostraron incrementos, el gasto total cayó 2,7% frente a julio. Esa baja se explicó por un menor consumo de electricidad y gas tras la finalización del invierno, lo cual compensó los aumentos en colectivos, agua y cargos fijos de energía.
En la comparación anual, el transporte fue el sector con mayor incremento, registrando una suba del 56%. Detrás se ubicaron el agua con un 27%, el gas con un 23% y finalmente la electricidad, que aumentó 22%.
Respecto a la cobertura de costos, en el AMBA los hogares abonan en promedio la mitad del valor real de los servicios públicos, mientras que el Estado financia el 50% restante. Sin embargo, la distribución varía de acuerdo con el nivel de ingresos. En electricidad, los usuarios de ingresos altos (N1) cubren el 81%, los de ingresos medios (N3) apenas el 39% y los de menores recursos (N2) un 26%. En el caso del gas, el N1 paga el 68%, el N3 asume el 22% y el N2 solo llega al 18%, siendo el resto subsidiado por el sector público.
Al cotejar los datos de agosto 2024 con agosto 2025, se observa que en electricidad la proporción de cobertura se redujo levemente para los usuarios de mayores ingresos debido al restablecimiento de subsidios, mientras que en gas la participación de los usuarios creció. Para los sectores medios y bajos, la distribución se mantuvo casi sin cambios, aunque con beneficios más acotados en los precios mayoristas.
El reporte también expone que los subsidios económicos destinados al agua, la energía y el transporte tuvieron una caída del 57% en términos reales interanuales. Por sector, la reducción alcanzó el 63% en energía, el 29% en transporte y fue del 100% en agua, ya que AYSA dejó de percibir transferencias estatales.
Fuerte recorte en los subsidios energéticos
Los subsidios estatales destinados a la energía, que concentran cerca del 67% del total de aportes estatales, registraron una merma del 63% en términos reales. Dentro de ese conjunto, las transferencias a CAMMESA se redujeron en un 55% real, las dirigidas a ENARSA se contrajeron un 76%, y los fondos vinculados al Plan Gas.Ar cayeron un 39%.
Esta disminución se explica por diversos factores: el cese de las importaciones de gas desde Bolivia, la compra de GNL a precios más bajos que en 2024, el incremento de la producción nacional, la mayor capacidad operativa del gasoducto Presidente Perito Moreno y una mejor recuperación de costos a través de las tarifas.
Aun con estas correcciones, el valor real de las facturas de luz y gas en el AMBA continúa por debajo de lo que se pagaba en 2019. No obstante, desde abril de 2024 comenzó un proceso de recomposición gradual. En agosto de 2025, con incrementos nominales del 2,1% en electricidad y del 2,2% en gas, los montos facturados crecieron en términos constantes un 0,9% para los usuarios N1, un 2,4% para los N2 y un 1,8% para los N3 en el caso de la energía eléctrica. Para el gas, las subas reales fueron del 1,8% en N1, 1,5% en N2 y 1,6% en N3.
La apuesta oficial: tarifas alineadas con la inflación
La estrategia del Gobierno apunta a llegar al período electoral sin aplicar un nuevo incremento abrupto en las tarifas, con el fin de evitar que se dispare la inflación y se vea afectado el ingreso real de los hogares.
Así lo planteó el viceministro de Economía, Daniel González, durante su más reciente exposición pública. En una conferencia del sector energético organizada por la Amcham, explicó: “Tratamos de acompañar todos los meses para que la evolución de la tarifa no sea muy distinta que la de la inflación, al final del día si no pagamos por la energía lo que cuesta vamos a tener menos energía”.
A su vez, el funcionario a cargo de la coordinación de Energía y Minería añadió: “Hoy los subsidios son 0,5, 0,6% del PBI, entonces nos podemos dar el lujo para adelante, dado que el trabajo más grueso ya lo hicimos, de ser un poquito más selectivos en cómo seguimos evolucionando en cuanto a la reducción de subsidios”.