Tener un perro como compañero es una experiencia gratificante que muchos deciden disfrutar. No obstante, antes de sumar un animal de compañía al hogar, es necesario evaluar distintos aspectos. El más relevante es que cada dueño debe asumir la responsabilidad por las acciones de su amigo peludo.
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Los trucos aconsejados por Harvard para que tu perro no muerda las personas
Un estudio de una prestigiosa universidad estadounidense reveló tres factores científicos que reducen el riesgo de que un perro ataque a extraños.
Por ello, es esencial asegurarse de que no representen un riesgo para terceros. En este contexto, una investigación de la Universidad de Harvard identificó tres estrategias respaldadas por la ciencia para prevenir que los perros agredan a otras personas.
Existen diversos factores que pueden provocar que un perro adopte una conducta agresiva. Algunos ejemplares poseen un fuerte instinto de caza, lo que los impulsa a morder a personas en movimiento, como corredores o ciclistas. En las hembras, especialmente cuando están con sus crías, es común que surjan actitudes protectoras.
Además, muchos perros reaccionan de forma agresiva por celos o posesión sobre objetos, comida o su espacio. También pueden recurrir a la mordida como señal de dolor físico o como defensa ante situaciones que les generan miedo.
Cómo evitar que tu perro muerda a otros, según Harvard
Un estudio realizado por especialistas en conducta canina de Harvard, junto a investigadores del Centro Waltham y de la Universidad de Australia Occidental, tuvo como objetivo identificar las tácticas más eficaces para disminuir al máximo el riesgo de que un perro ataque a personas ajenas. Este fenómeno representa un desafío frecuente para los dueños, dado que una mordida en espacios públicos puede acarrear problemas legales y sanitarios tanto para el dueño como para la víctima.
Los investigadores estudiaron a fondo los hábitos y comportamientos de 2.700 dueños de perros en Estados Unidos y Australia para determinar las estrategias más eficaces que, aplicadas correctamente, reduzcan la probabilidad de mordeduras.
La primera y posiblemente más crucial es la socialización temprana. Según Harvard, es esencial que los cachorros se acostumbren desde pequeños a distintos entornos, personas y situaciones, de modo que se familiaricen con su entorno. Una exposición gradual y supervisada en sus primeros meses fomenta perros confiados, sin temor ni tendencias agresivas. Además, se recomienda reforzar las conductas positivas con recompensas y evitar cualquier forma de castigo físico o gritos.
En segundo lugar, los investigadores destacaron la relevancia de establecer una relación basada en el respeto y la obediencia entre el dueño y su perro. Es fundamental que el animal aprenda a acatar instrucciones mediante un entrenamiento adecuado, lo que reforzará la confianza mutua y permitirá un mejor control de su conducta.
Finalmente, los expertos subrayaron la importancia de los paseos diarios. Salir a caminar con regularidad favorece que el perro se acostumbre a nuevas personas y otros animales, facilitando su adaptación al entorno social y reduciendo la probabilidad de respuestas agresivas frente a situaciones desconocidas.
Cómo actuar ante un perro agresivo
Aunque se sigan todas estas pautas, siempre existe el riesgo de encontrarse con perros mal educados por sus dueños o con animales callejeros que puedan mostrarse agresivos. Por ello, es clave conocer cómo actuar para prevenir un ataque. Frente a un perro hostil, es fundamental evitar correr o realizar movimientos bruscos, ya que esto puede despertar su instinto de persecución.
Nunca se debe gritar ni enfrentarlo directamente; en cambio, conviene mantener la serenidad y hablar con voz firme pero tranquila. Otra estrategia recomendada es la llamada “técnica del árbol”: permanecer inmóvil, con los brazos pegados al cuerpo y sin mirar fijamente al animal.
Evitar interrumpir al perro mientras está comiendo o descansando, así como abstenerse de abrazarlo o acariciarlo de manera excesiva, son precauciones adicionales importantes. También resulta fundamental instruir a los niños, enseñándoles a relacionarse con las mascotas con respeto y a identificar cuando el animal se siente incómodo o quiere espacio.