Chile vive el balotaje presidencial entre los dos candidatos más votados en la generales. José Antonio Kast (27,9%) y Gabriel Boric (25,8%), quienes representan los dos polos de un país que dejó de lado las postoras más de centro entre las que alternaron desde el regreso de la democracia después de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990. Cerca de 15 millones de chilenos están llamados a las urnas para elegir al próximo presidente de la nación, aunque el voto no es obligatorio por lo que interpelar a la gran parte del electorado que no fue en las generales fue una de las misiones de campaña durante estas semanas. El otro factor es clave es ver cuál de los candidatos puede quedarse con los votos de los otros sectores políticos que quedaron afuera en una primera vuelta que fue muy dispersa.
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Chile define su próximo presidente
El Servicio Electoral de Chile (Servel) anunció a las 8:00hs la apertura de las 46.639 mesas de votación dispuestas en el territorio nacional y dio inicio al proceso de segunda vuelta de las elecciones presidenciales en el país, consideradas como las más importantes desde la restauración de la democracia.
Los dos candidatos, el izquierdista Gabriel Boric y el ultraderechista José Antonio Kast, llegan a la cita habiendo moderado sus programas con respecto a la primera vuelta presidencial, en busca de ampliar su espectro de apoyos. Apenas dos puntos separaron ambos políticos hace un mes, en una cita inicial que ganó Kast. Ahora es Boric quien lidera los sondeos, aunque con un escaso margen, cercano al empate técnico, en la mayoría de esas encuestas.
Boric y Kast: dos visiones opuestas
Ambos candidatos a la presidencia de Chile han surgido fuera de los principales partidos políticos chilenos. Mientras que Kast, del partido Republicano, es visto como un defensor de las políticas impuestas durante la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), Boric, del partido Frente Amplio, es un exlíder estudiantil que amenaza con enterrar el modelo económico neoliberal del país.
Por un lado está Gabriel Boric, representa a la nueva izquierda surgida tras las grandes protestas estudiantiles de 2011 y en coalición con el Partido Comunista bajo el conglomerado Apruebo Dignidad, encarna las expectativas de un Chile más horizontal, con acceso a salud, vivienda y educación garantizado, mayor presupuesto para cultura, con cambio en el modelo de pensiones, impuestos a las grandes fortunas y potenciando la ciencia y las energías renovables por sobre el extractivismo. Es decir, un gobierno en sintonía con el proceso constituyente en curso, que él mismo ayudó a sellar con el Acuerdo por la Paz en noviembre de 2019 tras un mes de intenso Estallido Social en el país y donde, un año después, casi un ochenta por ciento de los chilenos votó por enterrar la constitución de 1980, la de la Dictadura.
Por el otro, José Antonio Kast, en cambio, encarna la visión conservadora y nostálgica de la disciplina y orden que alguna vez existió en el país. Es revelador que su primera aparición pública fue estando en la universidad, en la propaganda del “Sí”, la opción con que Pinochet quería mantenerse en el poder en el plebiscito y que se haya salido de la UDI —el partido del Jaime Guzmán, ideólogo de la dictadura— por no ser tan derechista, fundando el Partido Republicano. Y aunque ha intentado despegarse de la figura del Dictador, acercándose al mundo evangélico (su coalición se llama Frente Social Cristiano) el candidato ha reconocido púbicamente su simpatía por el Dictador en el contexto de su primera incursión electoral en 2017 donde obtuvo casi ocho por ciento de votos (“si estuviera vivo votaría por mí”). Su programa por otro lado se compromete básicamente a achicar el Estado, rebajarles los impuestos a las grandes empresas, cavar zanjas para evitar la migración ilegal y desplegar mayores fuerzas de seguridad en la Araucanía.