"Entre los temas debatidos se ha hablado de la importancia por parte de la Iglesia de reconocer la dignidad de las personas homosexuales, como se reconoce la dignidad de los heterosexuales, porque todos son personas, con independencia de su orientación sexual", precisó el cardenal español Luis Martínez Sistach en rueda de prensa, según reproduce la agencia EFE.
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El Sínodo y la dignidad de los homosexuales
Sistach afirmó que el Sínodo, que concluye el próximo fin de semana en el Vaticano, "continúa madurando" y perfilando sus conclusiones finales, entre las que se encuentra la cuestión del acogimiento a divorciados y homosexuales.
El cardenal, miembro de uno de los grupos de trabajo o "círculos menores" en lengua española, indicó que el Sínodo continúa trabajando para perfeccionar el documento que se entregará al papa Francisco a finales de semana.
Este texto definitivo, adelantó, presentará algunas modificaciones respecto a la "Relatio post disceptationem", que fue presentada por el relator general del Sínodo, el cardenal húngaro Peter Erdö, el pasado lunes.
El contenido de ese documento de base y su reflejo en los medios de comunicación fueron el martes objeto de precisiones en el Vaticano, donde algunos participantes conservadores en el Sínodo se quejaron por entender que prácticamente se daban por definitivas posiciones consideradas como aperturistas.
"En la relación quizá haya un desequilibrio entre la doctrina del Evangelio y la belleza del matrimonio, fiel e indisoluble, y la problemática de los matrimonios que fracasan, que se separan porque no logran ser felices", apuntó Sistach.
A su juicio, "es importante estar cerca de estos matrimonios que rompen, pero quizá Relatio da demasiada extensión a la segunda parte, mucha más que a la primera".
Sobre las parejas que conviven sin casarse, el arzobispo italiano Rino Fisichella, miembro de uno de los "círculos menores" en italiano, puntualizó que el Sínodo parece avanzar en la dirección de que es importante recuperar la confianza de la sociedad en la fe cristiana y en el matrimonio.
"Estamos constatando que hay una crisis de la fe y una crisis de la familia. Es importante recuperar la confianza en la fe; ahí donde la fe es fuerte, las familias también lo son", concluyó Fisichella.