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12 de octubre de 2026 - 16:21 Mundo.

Terremoto en Panamá: por qué no hubo muertos pese a la magnitud 7,7

El terremoto en Panamá dejó 27 heridos y daños materiales, mientras que en Venezuela murieron 6.438 personas. La infraestructura y la prevención fueron claves.

El terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el viernes 9 de octubre afectó a ocho provincias y una comarca, provocó daños en edificios públicos y complicó las comunicaciones y el tránsito. Sin embargo, pese a la intensidad del movimiento, no se registraron víctimas fatales y sólo 27 personas resultaron heridas, con lesiones de carácter leve a moderado.

El sismo afectó principalmente a la península de Azuero, en las provincias de Los Santos y Herrera, y a la provincia de Veraguas. También se reportaron interrupciones en el suministro eléctrico y de agua potable, además de daños en rutas que dificultaron el acceso a algunas localidades.

Entre las consecuencias materiales, se contabilizaron afectaciones en 29 instalaciones de salud y 419 centros educativos. La localidad de Tonosí, en la provincia de Los Santos, quedó aislada por tierra, aunque el epicentro se ubicó a unos 39 kilómetros, en Veraguas, cerca del límite entre ambas provincias.

Terremoto en Panamá: densidad poblacional y construcciones marcaron la diferencia

Una de las principales explicaciones del saldo de víctimas está relacionada con la cantidad de personas expuestas y las características de las edificaciones. Mientras que en la costa venezolana de La Guaira la densidad poblacional alcanza los 250 habitantes por kilómetro cuadrado y hay edificios de hasta 20 pisos construidos en laderas, la zona rural panameña afectada tiene alrededor de 24 habitantes por kilómetro cuadrado.

El presidente de la Cruz Roja de Panamá, Elías Solís, explicó que en la zona predominan las viviendas bajas y unifamiliares. “La infraestructura no es alta, son viviendas bajas unifamiliares. Por eso no vimos las imágenes de terremotos de otros países”, señaló.

La menor concentración de población y la presencia de construcciones de poca altura redujeron la exposición a derrumbes de gran escala, a diferencia de lo ocurrido en sectores densamente poblados de Venezuela.

El suelo rocoso habría reducido la intensidad de las vibraciones

Otro factor señalado por especialistas es la composición del terreno. Según estudios de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), los suelos blandos, sedimentarios y arcillosos, como los de La Guaira, pueden amplificar las ondas sísmicas y aumentar el riesgo de colapso de las estructuras.

En cambio, en sectores del centro de Panamá y de su capital predomina una base rocosa que puede atenuar parte de las vibraciones. El doctor en Ingeniería Estructural y Sísmica Oscar Ramírez destacó durante un foro universitario que los edificios más altos están cimentados sobre roca y describió esa condición como una ventaja para el país.

Sin embargo, las condiciones del suelo no explican por sí solas el resultado: también influyen la calidad de las construcciones, la ubicación del epicentro y la exposición de la población.

Las normas antisísmicas y los sensores en edificios

La normativa de construcción también fue señalada como un elemento importante. Panamá cuenta con el Reglamento para el Diseño Estructural Panameño, actualizado en 2014 para incorporar criterios adaptados a las fallas locales y estándares equivalentes a los utilizados en Estados Unidos.

El arquitecto y urbanista Carlos Antonio Solís indicó que desde 2004 se incorporó la obligatoriedad de instalar sensores en edificios de más de 15 pisos o de 5.000 metros cuadrados. Estas medidas forman parte de las herramientas destinadas a mejorar la respuesta de las estructuras ante movimientos sísmicos.

La prevención comunitaria y los simulacros

El momento en que ocurrió el terremoto también pudo influir en sus consecuencias. El sismo se registró a las 12.56 de un viernes, cuando gran parte de la población se encontraba en ámbitos laborales y edificios con protocolos de evacuación.

Reyes Jiménez, director de la Academia de Protección Civil del Sistema Nacional de Protección Civil, destacó la importancia de los simulacros para preparar a la población ante una emergencia. Según explicó, el objetivo es que las personas aprendan a evacuar y no dependan exclusivamente de la intervención de las instituciones.

La preparación comunitaria, junto con las características urbanas y las medidas de seguridad, contribuyó a reducir los riesgos durante la emergencia.

Venezuela sufrió una tragedia con miles de víctimas

En La Guaira murieron miles de personas, hubo graves daños en viviendas y edificios.

El contraste con Venezuela es marcado. Los terremotos registrados el 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejaron un saldo de 6.438 fallecidos, según el balance citado en la información publicada en agosto.

La zona de La Guaira sufrió graves daños en viviendas y edificios, además de una importante pérdida de vidas humanas. El Banco Mundial calculó en 19.600 millones de dólares los daños físicos directos y advirtió que una recuperación lenta podría afectar el desempeño económico venezolano durante los siguientes diez años.

Aunque ambos países enfrentaron movimientos sísmicos de magnitud similar, las diferencias en la densidad poblacional, el terreno, las características de las construcciones y la preparación ante emergencias ayudan a explicar por qué los resultados fueron tan distintos.

El caso panameño muestra que la magnitud de un terremoto no determina por sí sola la cantidad de víctimas: la vulnerabilidad de las edificaciones, la exposición de la población y la prevención también son factores decisivos.

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