Este pueblo, que cuenta con apenas 350 habitantes, está a punto de ser reconocido entre los más lindos del planeta. Es como una imagen viviente, pausada pero en constante cambio. El azul intenso del cielo ilumina los azulejos que decoran las viviendas, mientras el sol brilla sobre las imponentes barrancas. Agenda este pueblo para tus próximas escapadas.
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Ni Chaco, ni Jujuy: hace unas escapadas al pueblo que conquista por su belleza al mundo
Con 10.000 años de historia, este pueblo del norte se destaca como un destino arqueológico único y de gran atractivo para unas escapadas únicas.
Las construcciones de adobe han sido el escenario silencioso de innumerables relatos y costumbres andinas, que son la esencia de la admiración que suscita este rincón.
Barrancas también es llamada Abdón Castro Tolay, nombre que proviene del educador que trasladó la escuela al sitio donde actualmente se encuentra el pueblo en la provincia de Jujuy.
Esta localidad, establecida en 1919 y situada en el departamento de Cochinoca, fue elegida en 2024 por la Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo) dentro del listado “Best Tourism Villages 2024”. Recibió este reconocimiento por ser un ejemplo sobresaliente de turismo rural, destacándose por conservar y difundir sus tradiciones, productos locales y modos de vida auténticos.
Cómo llegar al pueblo escondido de Barrancas en Jujuy
En esta localidad, los turistas pueden sumergirse en la historia a través del Centro de Interpretación Arqueológica, un punto esencial para incluir en cualquier recorrido. En ese espacio, se pueden apreciar vestigios históricos que continúan vivos en las tradiciones y creaciones de sus habitantes.
Para acceder a Barrancas, es necesario cruzar las Salinas Grandes, subiendo desde Purmamarca por la ruta nacional 52. Luego, se toma un tramo breve de aproximadamente seis kilómetros por la ruta provincial RP 75, fácilmente identificable gracias a una señalización clara en el cruce.
Qué hacer en Barrancas, pueblo de la Puna jujeña
Una vivencia que nadie puede perderse en este lugar es descubrir las artesanías típicas y aprender directamente de las artesanas sobre todo el proceso, desde la esquila de la lana hasta la creación final de las prendas. Irse de Barrancas sin probar su cocina local es casi como no haber visitado el pueblo: muchos prestadores turísticos ofrecen los sabores tradicionales de la zona.
Los turistas disponen de una amplia gama de servicios: desde alojamientos que se ajustan a distintos gustos y presupuestos, hasta una oferta gastronómica que resalta los auténticos sabores regionales, además de artesanías exclusivas que reflejan la identidad de la cultura andina. Sumado a esto, la comunidad propone experiencias de turismo vivencial que invitan a los visitantes a adentrarse en la rutina diaria de Barrancas y establecer un vínculo genuino con sus habitantes.