A menos de 48 horas del cambio de Gobierno, el presidente Mauricio Macri compartió una misa con su sucesor, Alberto Fernández, en Lujan. La celebración religiosa se enmarcó en el día de la Inmaculada Concepción y se convocó para pedir por la “unidad y la paz”.
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Macri y Fernández compartieron una misa en Luján donde la Iglesia pidió "No caer en la tentación de destruir al otro"
La ceremonia fue convocada por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y fue presidida por su titular Oscar Ojea. Mientras que la homilía estuvo a cargo de monseñor Jorge Eduardo Scheinig, arzobispo de Mercedes-Luján.
En la homilía, Scheinig pidió "no caer en la tentación de destruir al otro", llamó a aunar esfuerzos para que la democracia "se afirme" en la Argentina y destacó el "gesto" de Macri y Fernández, así como también del resto de los dirigentes por haber aceptado la convocatoria.
"No somos ingenuos, no creemos que una celebración sea la solución de los problemas, pero estamos seguros que este gesto que estamos realizando juntos habla por sí mismo y deseamos que en estos días históricos, y con la ayuda de lo Alto, se convierta en una puerta para entrar en esta nueva etapa, con sinceros anhelos de unidad y de paz", afirmó.
Macri y Fernández llegaron minutos antes de las 11, están acompañados por sus respectivas esposas, Juliana Awada y Fabiola Yañez, y se ubicaron en primera fila. Del lado del Presidente están entre otros su vice Gabriela Michetti; la gobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal y jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, y su gabinete.
Previo a la misa monseñor Scheinig dijo que se trata de "un gesto a los pies de la Virgen", que considera, "es un regalo de ella misma para la Nación, teniendo en cuenta los momentos tan delicados para América Latina y para la Argentina". En diálogo con la agencia de católica de noticias AICA indicó que se trata de "un momento histórico para nuestra democracia, en plena transición y llegando a fin de año en paz".