Un total de 370 efectivos se desplegaron ayer en el Pu Lof en Resistencia, en el departamento de Cushamen, para hallar algún rastro de Santiago Maldonado , el joven artesano que desapareció hace más de 45 días. El saldo, sin embargo, fue negativo, aunque se pudieron cumplir varias medidas judiciales.
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No hallaron rastros de Maldonado en las tierras ocupadas por los mapuches
El rastrillaje, que comenzó a las seis de la mañana con extremada reserva y sigilo, tuvo visos hollywoodenses por la logística empleada: abarcó la totalidad del territorio ocupado por la comunidad mapuche en la estancia Leleque, del grupo Benetton. En esas 1260 hectáreas de cruda estepa y cerros, enmarcadas por los Andes en el horizonte, varias divisiones del Departamento de Cinotecnia, con 26 perros entrenados en búsqueda de restos humanos, barrieron el predio durante 14 horas. Buscaron sin éxito algún indicio de que el joven oriundo de 25 de Mayo pudiera haber sido sepultado allí.
Buzos tácticos de la Prefectura y de la Policía Federal también inspeccionaron de forma exhaustiva ambas márgenes del serpenteante río Chubut. A lo largo de seis kilómetros de ribera, las inmersiones se extendieron durante toda la jornada y se iniciaron un kilómetro aguas arriba del lof, hasta peinar todo el curso de agua.
El allanamiento, ordenado por el magistrado Otranto que hace 45 días busca al joven, agotó las posibilidades de hallarlo allí, según señalaron al diario La Nación fuentes de la investigación, por lo que se presume que no se realizarán en el lugar otras diligencias.
El juez allanó las siete viviendas precarias, levantadas en madera, adobe y plástico, y dispersas por el predio. Además secuestró mochilas, celulares, ropa y camperas para descartar por medio de pericias científicas que alguna de esas prendas le pertenezca.
Entre las medidas ordenas estaba la de identificar a los ocupantes de esos ranchos. Por eso, cuando los 54 miembros del GEOF irrumpieron al amanecer y sorprendieron a los moradores, dispersos sobre el terreno, siete jóvenes quedaron demorados. Ninguno opuso resistencia.
Como todos se negaron a revelar sus identidades, la policía utilizó el Morfo Raph Id, una tecnología de última generación para leer huellas dactilares.
Fuente: La Nación