Sacar fotos de nuestros hijos y subirlas a las redes sociales es una práctica común que realiza la gran mayoría de las personas, pero pocos saben que conlleva riesgos importantes que pueden comprometer la seguridad y privacidad de los menores. Realizar esta acción se llama sharenting.
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¿Por qué no hay que publicar fotos en las redes de nuestros hijos?
Dentro del inmenso mundo del internet, hay múltiples peligros que pueden afectar gravemente la vida de los más chicos y al subir fotos de ellos, los exponemos a eso.
En ese sentido, Hernán Navarro de Grooming Argentina, habló con Canal 4 y comentó que "este es un fenómeno global que tiene que ver con la sobrexposición de los datos personales de nuestros hijos. Se da mucho en vacaciones o en el primer día de clases, a veces aparece el logo del colegio y otros niños más. Es decir, les brindamos al mundo una serie de datos de una población muy vulnerable".
Remarcó que los niños tienden a asumir una identidad digital ya que cada vez se suben más fotos por parte de los adultos, "no tomamos dimensión de a donde pueden viajar esos datos sensibles de ellos. Es un acto de amor pero también hay una no decisión de ese niño de estar en las redes sociales, según encuestas que hicimos, la mayoría no quiere".
Principales riesgos del sharenting:
- Uso fraudulento de las imágenes: los contenidos pueden descargarse sin autorización y ser manipulados para volver a subirse a Internet en forma de deepfakes en contenidos para adultos.
- Geolocalización: los datos de localización permiten que se sepa dónde están nuestros hijos e hijas en todo momento.
- Falta de privacidad: cuando subimos las fotos de los menores, lo estamos haciendo sin que puedan decidir si quieren tener presencia o no en Internet.
- Ciberbullying: los contenidos pueden afectar a la reputación social de los chicos con sus pares y llegar a favorecer el ciberacoso.
- Grooming: puede llegar a generarse acoso por parte de otro adulto a través de las redes sociales.
- Pedofilia: el contenido puede ser usado con propósitos sexuales. Los pedófilos podrían llegar a guardar o compartir dichas imágenes y asignarles una connotación sexual.