El juicio que investiga la muerte de Diego Maradona vuelve a desarrollarse este jueves desde las 10 de la mañana, con la declaración de tres testigos clave considerados fundamentales para reconstruir cómo fueron las últimas jornadas del “Diez” y en qué condiciones fue hallado sin vida en su vivienda de Tigre el 25 de noviembre de 2020.
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Reanudan el juicio por la muerte de Diego Maradona con testimonios clave sobre sus últimas horas
En la audiencia de este jueves declararán Gianinna Maradona, el comisario Lucas Farías y el médico Juan Carlos Pinto, en una jornada que arranca a las 10.
El testimonio más relevante será el de Gianinna Maradona, previsto para después del mediodía, de acuerdo con la programación establecida por el tribunal.
Primera reconstrucción: el ingreso a la casa y el estado del cuerpo
Uno de los testigos será el comisario Lucas Farías, quien fue el primer agente en ingresar a la vivienda del lote 45 del barrio San Andrés, lugar donde falleció el ídolo del fútbol argentino. Para los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, su declaración es una de las más valiosas por considerarse una de las versiones más directas y fieles sobre las condiciones en las que se encontraba Diego Maradona al momento de su muerte.
En testimonios previos ante la Justicia, el efectivo había relatado que, al llegar al domicilio donde se encontraba Maradona, observó lo que describió como un “bulto prominente”, que posteriormente identificó como el cuerpo del exjugador.
Ese relato refuerza la hipótesis acusadora, que plantea que Diego Maradona presentaba un cuadro de edema severo y que no habría recibido la asistencia necesaria.
El certificado de defunción y las dudas sobre la asistencia médica
También está previsto que declare Juan Carlos Pinto, profesional que firmó el certificado de defunción. El médico ya había brindado testimonio en el juicio previo declarado nulo, donde afirmó que Maradona llevaba varias horas sin vida cuando fue hallado y cuando se intentaron las maniobras de reanimación.
El médico había señalado previamente: “Estuvimos haciendo reanimación, pero su cuerpo ya no tenía actividad eléctrica y el paciente ya tenía signos de muerte. Yo le dije a Claudia (Villafañe) que había fallecido, pero me decían que no, que había que llevar a una clínica. No querían aceptar que había muerto”.
La última declaración de la jornada estará a cargo de Gianinna Maradona, quien en 2025 ya había declarado durante aproximadamente siete horas ante el tribunal. En aquella oportunidad, relató que la muerte de su padre la sumió en un período de profunda oscuridad emocional y que atravesó múltiples episodios de llanto y crisis personales.
La persona relató que atravesó un proceso de acompañamiento psicológico y psiquiátrico para poder recomponerse emocionalmente, retomar su vida cotidiana y ver crecer a su sobrina Roma, además de continuar con la crianza de su hijo, tarea que aseguró llevar adelante en soledad.
También expresó que le resulta imposible dejar atrás todo lo ocurrido, la forma en que —según su mirada— lo habrían influenciado y dejado en situación de abandono. Señaló que le genera dolor escuchar cómo se expresaban sobre él y sobre su entorno familiar, y remarcó que considera que nadie debería pasar por algo así, aunque subrayó que su padre es quien menos lo merecía.
El relato de Gianinna y el deterioro previo a la muerte de Diego Maradona
La mujer también evocó la última vez que estuvo con su padre en vida, ocurrida el 18 de noviembre de 2020, apenas siete días antes de su muerte. En su testimonio, afirmó que no lo notó en buen estado: presentaba un fuerte cuadro de hinchazón y una forma de hablar que describió como “robótica”.
Ante esa situación, aseguró que se alarmó y decidió comunicarse con Leopoldo Luque para advertir sobre lo que había observado.
“Mi papá estaba tirado en la cama sin poder levantarse, estaba muy hinchado, sus ojos, sus manos. Yo me quedé con él en la cama, le pedía que se levante, que venga al comedor conmigo, pero no tenía ganas de nada. Sus ojos no se veían de lo hinchados que estaban”, recordó el año pasado entre lágrimas.
Aunque la jornada está prevista para desarrollarse hasta las 17, no se descarta que el horario se extienda si los testimonios se prolongan más allá de lo planificado.