Hay factores que afectan nuestro estilo de vida y las temperaturas ¿Por qué tenemos frío o calor? ¿Es una simple exageración de lo que sentimos en nuestro cuerpo?
¿Por qué vivimos las temperaturas de manera tan diferente?
La cuestión de la temperatura a la que nos sentimos cómodos, y la ropa que cada uno de nosotros debe tolerar ciertos grados, es muy curiosa. Al principio se podría pensar que si la temperatura corporal es muy similar, todos deberían sentir lo mismo cuando hace 8 grados de frío o 30 grados de calor, pero no es así. Siempre hay alguien que pide cerrar primero todas las ventanas, que se pone una remera cuando todos los demás usan suéteres, o que se queda en la sombra mientras todos toman el sol.
La temperatura es una cuestión esencial para la vida. De hecho, en nuestro planeta existen grandes variaciones. Éstas permiten que existan diversas especies, definiendo el paisaje. Otras nos dan la oportunidad de trabajar con materiales de una forma completamente distinta y diversa.
Nuestra temperatura corporal ha disminuido durante los últimos 200 años
El planeta se está calentando, pero el cuerpo humano se está enfriando. Al menos eso dice un nuevo estudio de la Universidad de Stanford en Estados Unidos. Los autores del estudio afirman que durante los últimos 200 años, la temperatura del cuerpo humano ha disminuido "de manera significativa y continua". "Nuestro calor no es lo que la gente piensa", dijo en un comunicado la profesora de medicina de la UCLA y coautora del estudio, Julie Parsonnet.
Los investigadores comprobaron que la temperatura de los hombres nacidos en el siglo XXI es 0,59 ºC más baja que la de los hombres nacidos en el siglo XIX. Para las mujeres, el estudio encontró que las nacidas a fines del siglo XX y principios de la década de 2000 tienen temperaturas 0,32 °C más bajas que las nacidas en el siglo XIX.
Todas las personas percibimos diferente el frío porque tenemos diferentes respuestas biológicas ante la misma temperatura que estamos expuestos
Hay varios factores diferenciales que justifican ser personas más propensas a sentir más frío o calor que el resto, como puede ser la herencia genética recibida, la propensión a la piel grasa (que aporta a más protección ante las temperaturas externas y una menor pérdida de calor) o un bajo índice de grasa corporal, que probablemente provoque estar menos protegidos ante las bajas temperaturas.
El género también influye en la diferente percepción de la temperatura: las mujeres están más preparadas para tolerar temperaturas extremas, por lo que tienden a resfriarse. Su mayor porcentaje de grasa subcutánea les ayuda a mantener el calor corporal, pero las señales que su cerebro recibe de su piel se traducen en frío y sienten la necesidad de abrigarse.
El cuerpo humano se encuentra en confort térmico entre los 21 y los 25 grados.
Es sorprendente lo que en un mismo ambiente pueden sentir las distintas personas. Hay gente que en verano lo pasa fatal porque siente muchísimo calor, cuando en realidad el termómetro está en 23 grados, algo normal. Mientras otras, ante el mínimo resquicio de aire frío, ya se ponen el jersey, o las mil mantas o edredones si se trata del pleno invierno.