¡Qué injusta condición que se nos impone a las personas!
- Todo Jujuy >
- Sociedad >
Psicología: ¿Acaso quieres ser un robot?
Te invito a que incorpores la idea de que las emociones forman parte de tu condición humana, que sin emociones no serías un ser humano, ¿acaso quieres ser un robot en un mundo feliz? Ilógico pensarlo ya que el mundo puede estar bien, pero como serías un robot...no experimentarás lo que tiene para hacerte sentir.
Definitivamente la realidad que vivimos tiene sentido en la medida que te importa. ¿Y cómo darte cuenta de que algo es importante? Por qué te corre la emoción por tus venas, tu estómago, tus músculos y por todo el cuerpo. Entiendo que algunas se sienten bien y otras no tanto, pero hay maneras de atravesar emociones displacenteras para que no te tiren tan bajo.
Una de los más efectivos recursos para regular emociones es saber de qué se tratan y qué función cumplen.
Se habla mucho acerca de la teoría de las emociones básicas universales en donde su autor, Paul Ekman, al observar a tantas personas diferentes y distantes geográficamente entre sí, han descubierto que son los mismos músculos, expresiones faciales y situaciones desencadenantes en todas ellas. De esta observación se han logrado distinguir 6: ira – miedo - tristeza - alegría - sorpresa - disgusto. Imagina a una persona experimentando cada una de estas emociones ... ¿las reconoces?
Al parecer las emociones forman parte de un sistema de protección y defensa para eventuales peligros y amenazas, en definitiva, se tratan de señales que garantizarían la supervivencia de nuestra especie y la de algunos otros mamíferos. En este nivel de análisis, nota cómo estamos hablando de reacciones químicas de nuestro cerebro que se disparan ante determinadas situaciones.
Sin embargo, no queda solo acá. No somos víctimas de un circuito emocional arraigado en nuestro cerebro en donde no tenemos escapatoria que el simple hecho de sentirnos bien o mal.
Nuestro cerebro está preparado para construir interpretaciones de los sucesos de nuestra vida. Tiene una gran agilidad de predecir situaciones y darle un significado a las experiencias tanto internas como externas que nos pasan en la vida diaria.
Con esto quiero decir que, así como algo que ves, un color o una casa, lo interpretas como lindo o como feo, también nuestras sensaciones o eventos internos pueden ser juzgados bajo el mismo criterio. En este nivel de análisis...¿crees que si alguien siente miedo, está mal que lo sienta? Seguramente tu respuesta haya sido "no". Ahora te pregunto... ¿crees que cuando vos sentis miedo es algo malo o feo?
Los nombres que le ponemos a las emociones están cargados de nuestros valores y expectativas. Que a su vez están dentro de una cultura y sociedad determinada.
En una sociedad en donde lo valorable es ser feliz, ser exitoso e independiente, demos por sentado que estar triste, tener miedo de fracasar y necesitar ser amados estaría muy mal visto.
El análisis se nos hizo más extenso, ¿cierto? Hay muchos otros puntos para analizar, pero lo seguiremos en otro momento.
Quiero que sepas que en la esencia de todo esto hay mucho por hacer. Tenemos más control sobre las emociones de lo que imaginamos.
Somos verdaderos arquitectos de nuestras experiencias. Si enseñamos a nuestro cerebro a predecir que tener sensaciones de sudoración, temblor, etc, indica un posible ataque de pánico, estas construyendo emociones de miedo que ante cualquier experiencia similar, no te quedará otra que huir de la situación. Pero si logras interpretar que esas sensaciones pueden simbolizar que te estás preparando para afrontar algo importante en tu vida, le estás permitiendo a tu cerebro que construya predicciones de superación personal antes las mismas sensaciones. ¿Ves la diferencia?
Las emociones en fin son nuestra huella digital, que se crean a partir de cómo aprendimos a vivirlas, de nuestros escenarios sociales y expectativas culturales que intentan darle un sentido a un mundo íntimo de sensaciones reales, cómodas o incómodas, que nada dicen si nuestra vida está bien o está mal.
La verdadera inteligencia emocional tiene su secreto justo aquí, donde sos capaz no solo de percibirlas, reconocerlas y aceptarlas, sino en ser genuinamente responsable de cómo quieres vivirlas y hacia dónde quieres dirigirlas.
Soledad Iglesias
Lic. en Psicología || MP 372