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23 de julio de 2025 - 12:37 Salud.

¿Qué es una enfermedad Vascular, detectada en la Locomotora Oliveras?

El neurocirujano que operó de urgencia a la Locomotora Oliveras informó que el ACV se produjo por una obstrucción en la carótida derecha.

El neurocirujano Alejandro Musacchio, responsable de la intervención de urgencia a Alejandra Locomotora Oliveras en el Hospital Cullen, detalló que el accidente cerebrovascular (ACV) fue consecuencia de una marcada obstrucción en la carótida derecha. Esta se originó por la acumulación de una placa compuesta de ateroma y depósitos de calcio.

Esto, de acuerdo a lo informado por el especialista Musacchio, le hizo reducir de manera crítica el suministro de sangre al cerebro.

El ACV se clasificó como isquémico.

Musacchio precisó que el diagnóstico vascular está estrechamente relacionado con factores de riesgo preexistentes. La boxeadora padecía hipertensión arterial, la cual no estaba debidamente controlada. Según el especialista, esta falta de manejo adecuado de la presión sanguínea fue un elemento determinante que agravó el episodio.

También se detectó un factor genético significativo, presente en alrededor del 40% de la población, que incrementa la susceptibilidad a este tipo de cuadros. En el caso de Oliveras, esta predisposición hereditaria se vio confirmada por los antecedentes de enfermedades cardiovasculares en su familia.

El equipo médico logró identificar la obstrucción vascular mediante una resonancia magnética realizada al momento de su ingreso. Las imágenes revelaron la existencia de una placa ateromatosa y una estenosis en la carótida, que comprometía de forma severa el flujo sanguíneo hacia el cerebro.

Locomotora Oliveras.

La Locomotora Oliveras sigue en estado crítico.

El accidente cerebrovascular fue catalogado como isquémico, lo que implica que se produjo por la obstrucción de una arteria cerebral. Según detalló Musacchio, la falta de irrigación provocó una inflamación severa del tejido cerebral dentro del cráneo, una estructura rígida que no permite expansión. Esto derivó en un edema crítico, obligando a realizar una craniectomía descompresiva para reducir la presión intracraneal.

En el quirófano, los especialistas observaron un cerebro “pálido y rígido”, signos claros de la restricción sanguínea. No obstante, tras restablecer el flujo y al retirar un segmento del hueso craneal para permitir la expansión, los médicos advirtieron una evolución favorable en la apariencia y tensión del tejido cerebral.

Enfermedad Vascular.

¿Qué es?

La Enfermedad Vascular engloba diversas patologías que comprometen el funcionamiento del sistema circulatorio, abarcando arterias, venas y vasos linfáticos. Estas alteraciones pueden manifestarse bajo la forma de trastornos arteriales, venosos o linfáticos, y suelen acompañarse de una variada gama de signos clínicos y posibles complicaciones asociadas.

Pronóstico de la enfermedad

El desenlace de las patologías vasculares está condicionado por la naturaleza específica del trastorno, su nivel de severidad y la eficacia de las intervenciones terapéuticas aplicadas. En términos generales, estas enfermedades pueden representar un riesgo elevado para la salud e incluso resultar letales si no reciben un abordaje médico oportuno y adecuado, sobre todo cuando comprometen órganos esenciales como el corazón, el cerebro o los pulmones.

Los síntomas de la Enfermedad Vascular pueden variar según el tipo y la ubicación de la enfermedad.

Síntomas

Las manifestaciones clínicas de las enfermedades vasculares pueden diferir en función de la clase de afección y la zona del sistema circulatorio que se encuentre comprometida. Entre los signos y señales más habituales se incluyen:

El pronóstico de la Enfermedad Vascular depende del tipo y la gravedad de la afección.

Pruebas médicas para diagnosticar

La identificación de una enfermedad vascular se lleva a cabo a través de estudios por imágenes que incluyen ecografías, angiografías, tomografías computarizadas (TC) y resonancias magnéticas (RM).

Estas herramientas permiten observar con detalle el sistema circulatorio y localizar posibles alteraciones en arterias o venas. Asimismo, es frecuente la realización de análisis sanguíneos para valorar el funcionamiento de los riñones, así como medir los niveles de colesterol y otros indicadores asociados al riesgo cardiovascular.

En general, las Enfermedades Vasculares pueden ser graves y potencialmente mortales si no se tratan adecuadamente.

¿Cuáles son las causas?

Los orígenes de las enfermedades vasculares pueden diferir según la clase específica de afección, aunque existen factores de riesgo compartidos que incrementan la probabilidad de desarrollarlas.

Entre ellos se destacan el consumo de tabaco, la presión arterial elevada, los niveles altos de colesterol, la diabetes, el sobrepeso u obesidad, el sedentarismo, el avance de la edad, la herencia genética y determinadas patologías preexistentes como el síndrome de Raynaud o los trastornos de la coagulación, conocidos como trombofilias.

¿Se puede prevenir?

Aunque ciertos factores que contribuyen a las enfermedades vasculares —como la carga hereditaria— resultan inevitables, existen numerosas acciones preventivas que pueden disminuir significativamente las posibilidades de desarrollarlas. Entre ellas se encuentran adoptar hábitos de vida saludables, conservar un peso corporal equilibrado, realizar actividad física de manera constante, abandonar el tabaquismo, vigilar y mantener bajo control tanto la presión arterial como los niveles de colesterol, y gestionar correctamente afecciones crónicas como la diabetes u otros trastornos asociados.

El pronóstico de la Enfermedad Vascular depende del tipo y la gravedad de la afección, así como de la respuesta al tratamiento.

Tratamientos para la enfermedad vascular

El abordaje terapéutico de las enfermedades vasculares varía en función del tipo específico de afección, su nivel de severidad y el estado general de salud de la persona afectada. Las estrategias pueden abarcar modificaciones en los hábitos diarios, incluyendo una alimentación equilibrada y la práctica regular de actividad física, así como el uso de fármacos destinados a regular la presión arterial, reducir el colesterol o prevenir la formación de coágulos.

En casos más complejos, se recurre a técnicas menos invasivas, como la angioplastia o la implantación de stents, o bien a intervenciones quirúrgicas mayores para reparar o sustituir vasos sanguíneos dañados. Además, la rehabilitación vascular suele ser parte fundamental del proceso, con el objetivo de optimizar las funciones corporales y mejorar la calidad de vida del paciente.

La Enfermedad Vascular comprende un conjunto de afecciones que afectan el sistema circulatorio.

¿Qué especialista lo trata?

El manejo de la Enfermedad Vascular involucra a distintos profesionales de la salud, quienes intervienen según la clase y la severidad del padecimiento. Entre estos especialistas se encuentran médicos generales, cardiólogos, cirujanos vasculares, radiólogos intervencionistas y neurólogos, entre otros.

Todos ellos colaboran de manera coordinada para diseñar un plan terapéutico adaptado a las necesidades particulares de cada persona. La sinergia y el trabajo conjunto entre estos expertos resulta esencial para ofrecer un cuidado completo y personalizado a quienes enfrentan patologías vasculares.

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