Encender velas va más allá de un gesto simbólico o decorativo. En distintas tradiciones espirituales, la forma en que arde una vela y los rastros que deja al consumirse se interpretan como señales del estado energético y emocional de una persona. Observar cómo se comporta la llama o qué figuras deja la cera puede ofrecer pistas sobre los desafíos y caminos que se atraviesan en la vida.
- Todo Jujuy >
- Sociedad >
Qué revela la forma en que se queman las velas y cómo interpretar sus mensajes
Las velas no solo iluminan el ambiente: su llama, el color y los restos de cera pueden reflejar mensajes sobre energía, emociones y decisiones.
Qué significa la forma y el movimiento de la llama
Cuando una vela arde con una llama alta y constante, se asocia con energía positiva, éxito y claridad de propósito. Si la llama titila o parece inestable, indica dudas, conflictos internos o bloqueos emocionales. Por otro lado, si cuesta que la vela prenda o se apaga sin razón aparente, podría simbolizar energías negativas o la necesidad de hacer cambios profundos.
También influye el color del fuego: las llamas con tonos naranja o blanco se vinculan con buenos augurios, mientras que los tonos rojos suelen asociarse con pasión y vínculos afectivos intensos.
Cómo interpretar los restos de cera
Al terminar de quemarse, la forma de la cera también tiene su propio lenguaje. Si se derrite hacia el interior, puede representar obstáculos o preocupaciones que pesan sobre quien la encendió. En cambio, si cae hacia el exterior, simboliza limpieza espiritual y apertura de caminos.
Las figuras que se forman también aportan significado:
-
Flores o pétalos: indican alegría, salud y bienestar emocional.
Círculos: anuncian reconciliaciones y armonía.
Triángulos o cuadrados: reflejan pruebas, conflictos o aprendizajes.
Manchas oscuras o humo negro: representan energía densa o problemas que requieren atención.
En algunos casos, los restos pueden adoptar formas que parecen animales o figuras abstractas. Una serpiente o un dragón, por ejemplo, se interpretan como advertencias frente a situaciones de riesgo o traiciones.
Más allá de las creencias, este ritual invita a conectarse con la intuición y la calma, convirtiendo el acto de encender una vela en una herramienta para reflexionar, agradecer y liberar.