José Mujica es un político y exguerrillero que fue presidente de Uruguay entre 2010 y 2015. Como mandatario se volvió un referente para la izquierda latinoamericana, conocido por su estilo de vida austero y su compromiso con la lucha contra la pobreza.
- Todo Jujuy >
- Mundo >
Quién es Pepe Mujica, el ex presidente de Uruguay
A sus 89 años Pepe Mujica está retirado de la política electoral y como presidente se volvió un referente para la izquierda latinoamericana.
Quién es Pepe Mujica, el ex presidente de Uruguay: sus primeros años en la política
José Alberto Mujica Cordano nació en Montevideo el 20 de mayo de 1935. En la adolescencia practicó el ciclismo, y se destacó desde muy temprano por sus inquietudes políticas. Su primera militancia fue en las juventudes del Partido Nacional (uno de los dos partidos tradicionales de Uruguay).
Su avanzado desarrollo convirtió a Uruguay, a finales del siglo XIX, en una de las naciones con mejor calidad de vida del mundo. No obstante, a mediados de la década de 1950 el país entró en crisis, en buena medida por factores económicos externos, pero también por sus antagonismos sociales.
De ese modo nacieron grupos de autodefensa campesina, lo que fue el contexto para que, a finales de 1963, un ecléctico grupo de militantes (socialistas, comunistas, libertarios) fundara el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. A la cabeza de ese grupo guerrillero estaban Raúl Sendic (líder histórico), Eleuterio Fernández Hiudobro, Jorge Manera Lluvera y José Mujica.
En una de sus primeras apariciones se repartió leche y juguetes en los barrios pobres de Montevideo. “Algunas eran acciones de simpatía, que lo que buscaban esencialmente eran mostrar las llagas que tenía la sociedad”, contó Mujica en un documental para History Channel.
A principios de la década de 1970, la mayoría de los dirigentes de ese grupo guerrillero estaba presa en la cárcel Punta Carretas. Para liberarlos, los tupamaros idearon una de las operaciones de fuga más memorables de todos los movimientos guerrilleros del mundo; ocurrió el 6 de septiembre de 1971, y gracias a ella se escaparon 111 presos políticos y cinco presos comunes. Entre los fugados iba José Mujica.
Mujica pasó casi 15 años de su vida en prisión. Salió en 1985 gracias a las movilizaciones sociales que pusieron fin a la dictadura y obligaron a expedir una ley de amnistía. Al reflexionar sobre su militancia guerrillera, dijo: “Se nos cataloga que éramos una guerrilla urbana, en realidad éramos políticos con armas… lo que no sabíamos era que cuando comienzas a jugar con fuego hay reacciones”.
Pepe Mujica: de diputado a presidente
Ya liberado, Mujica continuó en una militancia política abierta y desarmada. Creó, junto con otros exdirigentes de la guerrilla tupamara, el Movimiento de Participación Popular (MPP), dentro de la coalición de partidos Frente Amplio, que conjunta al abanico de la izquierda uruguaya.
Obtuvo su primer cargo como diputado por Montevideo en los comicios de 1994. Fue la primera vez que probó las mieles del poder profesional, aunque, con su habitual mordacidad, dijo que se sentía “como un florero”. Cinco años más tarde, en 1999, fue elegido senador.
En las elecciones siguientes (2004), su movimiento se convirtió en la fuerza política más votada dentro del Frente Amplio. En esa misma elección fue reelecto senador, cargo que dejó temporalmente para asumir el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, de 2005 a 2008, por invitación del presidente Tabaré Vázquez.
En diciembre de 2008 fue designado candidato presidencial del Frente Amplio. Durante la campaña electoral, Mujica tuvo que hacer caso a los asesores de imagen y se vio obligado dejar un poco de lado su atuendo informal, para vestir traje a menudo.
Aunque Mujica venció en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 25 de octubre de 2009, no alcanzó más de la mitad de los votos, lo que lo obligó a contender en una segunda vuelta contra Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional. En la segunda vuelta, celebrada el 29 de noviembre de 2009, Mujica obtuvo 52 por ciento de la votación.
La presidencia de Pepe Mujica: su lucha contra la pobreza y a favor de la igualdad social
Su toma de protesta, el 1 de marzo de 2010, fue atestiguada personalmente por mandatarios de los gobiernos progresistas de América Latina: Cristina Fernández, de Argentina; Rafael Correa, de Ecuador; Evo Morales, de Bolivia; Fernando Lugo, de Paraguay, y Hugo Chávez, de Venezuela.
En su discurso, Mujica dejó claro su compromiso ético e ideológico: “Quiero recordar que, no por estar arriba, tu corazón y tu compromiso dejan de estar abajo. Necesitamos gente que invierta, y le tenemos que dar garantías, porque va a invertir si tiene seguridad y tranquilidad, tiene que andar la economía, en primer término”.
Más allá de su programa, el gobierno de Mujica fue noticia mundial por algunas batallas que emprendió, entre ellas tres legalizaciones: la del aborto, la de los matrimonios entre personas del mismo sexo y la de la marihuana.
La legalización de la interrupción del embarazo, hasta la décima segunda semana de gestación, fue aprobada por el Senado uruguayo en octubre de 2012. En abril de este año, Uruguay se convirtió en el segundo país latinoamericano, después de Argentina, en legalizar el matrimonio homosexual; las primeras bodas entre personas del mismo sexo comenzaron en agosto.
La batalla más polémica fue en pos de la legalización de la producción y el consumo de marihuana en el país sudamericano. En declaraciones a CNN en Español, José Mujica respaldó dicho proyecto: “La única adicción saludable que hay es la del amor. Todas las demás son una plaga, pero tienen diferencias de grado. Hace muchos años que sabemos que el tabaco es malo, que mata, que el alcohol, por consiguiente; sin embargo, seguimos fumando y seguimos chupando. Y con la marihuana… no creo que ninguna adicción sea buena. Es mala, es venenosa. Pero más venenoso es ocultarlo, entonces nosotros vamos por el otro camino”.
En agosto de 2013, la aprobación a su desempeño había descendido hasta 39 por ciento, el nivel más bajo desde que asumió el cargo. La consultora Equipos Mori, encargada del estudio de opinión, incluyó como uno de los factores determinantes justamente la iniciativa para despenalizar la producción y la comercialización de la marihuana.
El conflicto más amargo que enfrenta Mujica tiene que ver con un polémico proyecto minero que supone una inversión de tres mil millones de dólares y que requiere grandes obras de infraestructura para llevarse a cabo. En abierta oposición a dicho proyecto se desplegó una fuerte movilización que incluye la recolección de firmas para solicitar un plebiscito que “declare al departamento de Tacuarembó libre de minería metalífera a cielo abierto”, según lo promueve el grupo Tacuarembó por la Vida y el Agua.
El 18 de octubre se celebró la Quinta Marcha Nacional en Defensa del Agua, la Tierra y los Bienes Naturales”, que convocó a miles de uruguayos para exigir la cancelación de la minería a gran escala en el país. Una de las mantas tenía escrita esta dura frase: “Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende”. El criollo es Mujica.
Hay cientos de discursos de Mujica, pero quizás el más famoso —al menos el que más difusión viral tuvo en redes sociales— sea el que pronunció ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en septiembre de 2013.
Este discurso fue visto cientos de miles de veces en YouTube, y seguramente es un hito entre los políticos profesionales. Es un compendio de la filosofía política de Mujica, y contiene una crítica aguda en contra del capitalismo moderno que endiosa al mercado y al dinero.
En esa misma ocasión expuso sus ideas sobre el orden mundial dominado por las grandes potencias, por lo que renunció explícitamente al intento de reformar este orden y admitió que sería iluso pensar en gobernar las fuerzas de la globalización económica que rigen el mundo moderno.
A Mujica lo que le gusta es ser chacarero y estar cerca de la tierra. Esta declaración, que hizo para un documental alemán en 1996, parece su mejor definición: “Si me tengo que definir, soy un terrón con patas. Yo soy lo que vivo y he vivido en la tierra, y vivo para la tierra. Todo hombre necesita un margen de felicidad personal, sea consciente o no. Siempre busco hacerme un rato para hacer aquello que me gusta; es la forma de definir la libertad humana”.
Y agregó que “mi libertad la concibo en las horas que trabajo en la tierra. Como tuve mucho tiempo en los años del calabozo, he intentado conocerme, y en eso estoy”.