“Tres de cada diez chicos aspiran o ingieren cuerpos extraños (CE) y se trata de una de las principales causas evitables de muerte en menores de 3 años”. Esta es una de las conclusiones a las que arribó un grupo de expertos internacionales que se reunió para analizar esta problemática en el marco del 32º Congreso Argentino de Otorrinolaringología.
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Cuide a los niños de los objetos pequeños
En el evento, titulado “Prevención de accidentes de asfixia en niños: una práctica fundamental para la comunidad latinoamericana”, que se organizó en el marco de la iniciativa internacional Susy Safe Project, se analizaron datos de todo el mundo para luego ayudar a establecer políticas de salud, hacer campañas dirigidas, enseñar a reconocerlos tempranamente y a solucionarlos.
Uno de los estudios presentados fue realizado en los hospitales pediátricos Garrahan, Ricardo Gutiérrez y Alassia, desde enero de 2010 y abril de 2012. En el trabajo se detectó que la mayor incidencia se presenta en menores de 3 años, con el 52,2% de los casos analizados; mientras que el grupo de niños de entre 6 y 14 años representaron el 23,4%. En el 80,3% de los casos, había un adulto presente en el momento del accidente que ocurrió mientras el niño comía (48,13%) o jugaba (39,33%).
Los niños de hasta 3 años son las principales víctimas debido a: curiosidad, exploración del ambiente por medio de la boca, deglución inmadura, propensión de los niños a la distracción y a jugar mientras comen y falta de capacidad para distinguir objetos comestibles de los que no lo son. Los elementos más habituales que los niños se introducen son semillas y frutos secos, monedas, piedras, artículos de librería, huesos, alfileres, plásticos, joyería, pilas.
Según datos internacionales del Susy Safe Project, un programa que combate los problemas ocasionados por cuerpos extraños, se estima que 30 de cada 100 mil chicos sufre de aspiraciones o ingestas de estos elementos.
Algunos de ellos son expulsados por reflejos protectores (como la tos o el vómito) o mediante maniobras asistenciales. Lamentablemente, un porcentaje significativo de casos impacta en las vías aéreas y el paciente llega a la consulta médica con diferentes grados de complejidad. Se denomina “vías aéreas” a la parte del aparato respiratorio en la que el aire circula en dirección a los pulmones y está compuesto por: fosas nasales, boca, faringe, laringe, tráquea, bronquios y bronquiolos.
La gravedad de un cuerpo extraño alojado en la vía aérea depende de su naturaleza, tamaño, localización y, sobre todo, el grado de obstrucción. Hay tres fases clínicas de aspiración de un cuerpo extraño: la primera, al momento de la aspiración. Consiste en ahogamiento, tos y dificultad respiratoria.
La segunda fase es asintomática y dura de horas a semanas. Puede llevar a retrasos del diagnóstico, ya que es durante este estadio que el niño es presentado al médico quien, por lo general, se inclina a minimizar la posibilidad por ausencia de síntomas. Las complicaciones ocurren en la tercera fase (neumonía, bronquiectasias, atelectasias, fístula broncoesofágica).
Los síntomas de aspiración pueden manifestarse como enfermedades, por ejemplo, asma, bronquitis, crup y neumonía.
En el 35,6 por ciento se extrajo el CE dentro de las 24 horas y el 26,8 por ciento, en la primera semana. Un dato interesante es que en un 20,7 por ciento de los casos acudió tardíamente, sin sospecha de cuadro aspirativo, lo que demoró la extracción de 1 a 3 meses, incluso de 6 a 18 meses. El retraso en el diagnóstico puede atribuirse a diagnóstico erróneo inicial, ausencia de testigos, niños que no admiten aspiración por miedo a ser castigados, o padres que dejan de referir el episodio porque no fueron escuchados por los médicos en las primeras consultas.