Hacer una mayor cantidad de cardio no implica necesariamente una mayor quema de grasa. Profesionales del ámbito de la salud y el rendimiento físico advierten que entrenar en exceso puede provocar cansancio acumulado, dificultar la recuperación muscular y, en algunos casos, estancar el progreso.
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El exceso de cardio: por qué entrenar más no siempre ayuda a bajar de peso
Aunque se cree que sumar sesiones acelera la quema de calorías, se advierte que el aumento del ejercicio cardiovascular puede generar el efecto contrario.
En cambio, el entrenamiento de fuerza, acompañado por una planificación correcta de la alimentación y los tiempos de descanso, se considera actualmente la estrategia más eficaz para optimizar la composición corporal y sostener resultados a largo plazo.
De acuerdo con la entrenadora española y wellness coach Patricia Vera, incrementar en exceso la cantidad de ejercicio cardiovascular no garantiza una pérdida de peso más acelerada. Según explicó —en declaraciones citadas por el portal especializado en salud CuídatePlus—, muchas personas terminan “estancadas, cansadas y frustradas” cuando adoptan esta estrategia.
La especialista aclaró que el trabajo cardiovascular efectivamente contribuye a elevar el gasto calórico y aporta beneficios a la salud del sistema cardiovascular. Sin embargo, advirtió que cuando este tipo de entrenamiento se convierte en el eje principal sin una planificación adecuada, pueden aparecer efectos contraproducentes y dificultades en el progreso físico.
Según la especialista en bienestar físico, el organismo humano tiende a adaptarse con rapidez al estímulo que representa el ejercicio cardiovascular. Aquello que en una etapa inicial provoca resultados visibles, con el paso del tiempo deja de producir el mismo efecto si no se introducen variaciones o una progresión en la planificación del entrenamiento.
Este proceso de adaptación fisiológica es una de las razones fundamentales por las cuales el exceso de trabajo cardiovascular puede ir reduciendo su efectividad con el tiempo, especialmente cuando no se ajustan las cargas, la intensidad o el tipo de estímulo.
Fatiga, compensación y menor rendimiento
De acuerdo con el medio especializado en salud, realizar una cantidad excesiva de ejercicio cardiovascular puede provocar un nivel elevado de cansancio y entorpecer los procesos de recuperación del organismo. Esto repercute de manera directa en el desempeño dentro de otras modalidades de entrenamiento, en particular el trabajo de fuerza.
La acumulación progresiva de fatiga reduce la habilidad del cuerpo para adaptarse y responder de forma eficiente a nuevos estímulos físicos, afectando así la calidad general del rendimiento.
Patricia Vera señaló además un aspecto que suele pasar inadvertido: la llamada compensación inconsciente. Según explicó, muchas personas incrementan su carga de entrenamiento, pero luego reducen su nivel de actividad cotidiana o incluso terminan comiendo más debido al agotamiento acumulado. Este comportamiento puede anular el déficit calórico que se busca lograr a través del cardio.
En paralelo, un metaanálisis publicado en mayo de 2025 en la revista científica Frontiers in Nutrition, basado en el análisis de 62 ensayos clínicos con 4.429 participantes, concluyó que la combinación de ejercicio de intensidad moderada junto con una restricción calórica es el método más eficaz para reducir grasa corporal sin comprometer la masa muscular.
El entrenamiento de fuerza como prioridad
De acuerdo con Patricia Vera, si el propósito es optimizar la composición corporal —es decir, reducir el porcentaje de grasa y mejorar el tono muscular—, el entrenamiento de fuerza debería ocupar un lugar central dentro de la rutina. La especialista remarcó que el objetivo no se limita únicamente al gasto calórico, sino que también implica conservar y aumentar la masa muscular, potenciar el metabolismo y sostener los cambios en el tiempo.
En esa línea, la wellness coach explicó que “cuando la masa muscular es mayor, se logran mejores resultados porque ese músculo consume más calorías”. Desde su perspectiva, el ejercicio cardiovascular puede funcionar como un complemento útil dentro del plan, pero sin una base sólida de trabajo de fuerza, el progreso tiende a ser más lento y menos eficiente en términos generales.
El estrés hormonal, el factor que pocos consideran
Uno de los efectos menos mencionados del exceso de ejercicio cardiovascular es la influencia que puede tener sobre el equilibrio hormonal del estrés. Según explicó la entrenadora, sostener rutinas diarias de alta exigencia física sin períodos adecuados de recuperación puede derivar en un aumento de la fatiga general, una recuperación más lenta, la percepción de no avanzar en los resultados y una menor constancia en el cumplimiento del plan de entrenamiento.
En esa misma línea, la especialista señaló que, cuando el organismo entra en un estado de estrés asociado al sobreentrenamiento, la reducción de grasa corporal se vuelve considerablemente más difícil debido a las alteraciones hormonales que se generan. En ese contexto, incrementar la cantidad de ejercicio deja de ser una solución efectiva, mientras que lo realmente importante pasa a ser una mejor organización y ajuste de la carga de entrenamiento.
Estrategia, recuperación y constancia
Patricia Vera identificó un comportamiento recurrente en su trayectoria profesional: personas que intentan correr o asistir diariamente a clases de spinning, que terminan con un nivel elevado de cansancio y, pese a ese esfuerzo constante, no logran reducir su porcentaje de grasa corporal.
En esa línea, la especialista resume su enfoque con una idea clara: “Adelgazar no va de hacer más, va de hacerlo mejor”. Según el medio especializado, el organismo requiere un equilibrio entre estímulo físico y tiempos de recuperación.
Por eso, un esquema de entrenamiento sostenible —que integre trabajo de fuerza, actividad cardiovascular de intensidad moderada y descansos adecuados— tiende a generar resultados más estables y efectivos que aquellas rutinas centradas exclusivamente en cardio sin una planificación estructurada.