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17 de noviembre de 2024 - 10:27 Salud.

Se cumplen cinco años del primer caso en el mundo de coronavirus

Se estima que fue el 17 de noviembre del 2019 la fecha del primer contagio humano de Coronavirus, dando inicio a una pandemia que transformó el mundo.

El primer caso conocido de Coronavirus fue en Wuhan, China. Aunque este caso fue identificado, la alerta sobre el virus que comenzó a propagarse no se emitió hasta diciembre, lo que permitió su transmisión global antes de que la OMS declarara la pandemia en marzo de 2020. En diciembre, se reportó un brote de neumonía desconocida, que luego se confirmó como causado por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Todo comenzó en noviembre

Posteriores Investigaciones sugieren que el virus circulaba desde noviembre y que el "paciente uno" fue un hombre de 55 años en Hubei, dada la imposibilidad de identificar al “paciente cero” por las dificultades en el rastreo que se complicó por el tiempo transcurrido desde el inicio del brote y la falta de registros precisos.

La investigación realizada por la Organización Mundial de la Salud en 2021 apuntó a la zoonosis como la hipótesis más probable para el origen del virus, sugiriendo que pudo haber sido transmitido de murciélagos a humanos a través de un animal intermediario, aunque la posibilidad de un escape de laboratorio, como se enunció en su momento, fue considerada "extremadamente improbable".

Recién a finales de enero de 2020, se descubrió que el virus podía transmitirse entre humanos, lo que aceleró su propagación internacional de manera incontrolable. La pandemia resultó en una crisis económica global nunca antes conocida afectando en forma directa a países dependientes del turismo y las exportaciones. Además, la crisis sanitaria generó problemas psicológicos y sociales, así como protestas contra las restricciones impuestas por los gobiernos.

Cómo actuaron los países ante el Coronavirus

Una de las causas que complicaron aún más la situación generada por el brote de esta pandemia, fue la desinformación y la politización del origen del virus. Líderes como Donald Trump y Jair Bolsonaro minimizaron los riesgos del covid-19.

Sin embargo, en países asiáticos como Taiwán y Singapur implementaron sistemas de detección temprana y aislamiento de casos positivos. Taiwán, por ejemplo, comenzó a examinar a todos los pasajeros provenientes de Wuhan antes de que se confirmara la transmisión del virus entre personas. Hong Kong también estableció estaciones de detección de temperatura en puertos y cuarentenas para turistas desde enero.

Corea del Sur se destacó por su capacidad para rastrear contactos a través de pruebas masivas y seguimiento digital, lo que permitió identificar y aislar rápidamente a personas infectadas. Este enfoque fue crucial para contener la propagación del virus.

Algunos países ya contaban con planes de respuesta a epidemias anteriores, lo que les permitió reaccionar rápidamente. Taiwán, por ejemplo, había establecido un comando central para el control de epidemias tras el brote del SARS en 2003, lo que facilitó una respuesta organizada y efectiva.

Sin embargo, la pandemia tuvo un fuerte impacto en América Latina, agudizando problemas estructurales y exponiendo debilidades de los sistemas de salud y protección social. Si bien hubo esfuerzos por contener el virus, la región se vio particularmente afectada por la crisis sanitaria, social y económica derivada del COVID-19.

En Europa, algunos países como Francia, Italia, Portugal y España declararon estados de alarma o emergencia, implementando el certificado COVID digital de la UE para facilitar los viajes seguros entre países miembros. Se trabajó en la adquisición conjunta y distribución de vacunas a nivel europeo.

Aunque inicialmente hubo descoordinación, la pandemia impulsó una mayor cooperación a nivel europeo en áreas como salud pública, gestión de crisis y recuperación económica.

La nueva normalidad

Con la pandemia que se había instalado en todo el mundo, las relaciones sociales y laborales cambiaron drásticamente.

La convivencia familiar fue una de las que evidenció estas nuevas formas de relaciones, con un aumento del tiempo compartido en el hogar debido al teletrabajo y la educación a distancia. Esto ha llevado a una reevaluación de las relaciones interpersonales y un incremento en el uso de plataformas digitales para mantener la socialización. La necesidad de distanciamiento social transformó los espacios de entretenimiento, donde actividades masivas como conciertos y reuniones en bares se vieron restringidas, implementando nuevas medidas de higiene y seguridad.

En el caso de las relaciones laborales, el teletrabajo ha llegado para quedarse, con muchas empresas adoptando esta modalidad como parte de su estructura operativa. Muchas empresas continúan desarrollando en la actualidad, estas modalidades de trabajo, aunque en menor medida luego del levantamiento de las restricciones.

Dentro de lo que se denominó la nueva normalidad también implicó un cambio en las dinámicas económicas, intensificando nuevos patrones de consumo que priorizan la sostenibilidad y la responsabilidad social. Esto incluye un mayor uso de medios digitales para las compras y una disminución del consumismo desenfrenado, como observación general de lo que la pandemia dejo en la población mundial en el 2020.

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