La crisis económica afecta emocionalmente a los adultos mayores, que atraviesan una etapa de mayor vulnerabilidad, con más gastos vinculados a la salud, menor poder adquisitivo y, en muchos casos, situaciones de soledad no deseada. La psicóloga Daniela Gasparini advirtió sobre la importancia de no naturalizar el sufrimiento en la vejez y de acompañar a quienes atraviesan esta etapa.
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Adultos mayores y la soledad: "No debemos naturalizar esta situación"
Así lo expresó la psicóloga Daniela Gasparini y explicó por qué la crisis golpea emocionalmente a los adultos mayores y cómo podemos ayudarlos.
La especialista explicó que hoy ya se habla incluso de “cuartas edades”, porque el promedio de vida se extendió. Sin embargo, señaló que todavía persiste una mirada social que asocia la vejez con enfermedad, depresión o aislamiento, algo que consideró necesario revisar.
Por qué la crisis golpea más a los adultos mayores
Gasparini remarcó que los padecimientos emocionales de las personas mayores deben analizarse siempre en contexto. En ese sentido, apuntó que la situación económica actual impacta de manera directa en su vida cotidiana, especialmente cuando los ingresos no alcanzan para cubrir necesidades básicas.
“Una persona en una parte de su vida donde está más vulnerable, por ahí necesita más ingresos, porque obviamente su costo de vida aumenta”, explicó la psicóloga. Entre esos gastos mencionó medicamentos, alimentación, actividades físicas necesarias para cuidar la salud e incluso proyectos personales que también forman parte de una vida digna.
La profesional advirtió que no se puede pensar que un jubilado “se tiene que arreglar” con ingresos que no se condicen con sus necesidades reales. “Una jubilación hoy no se puede pensar en pagar la alimentación con una jubilación mínima”, sostuvo.
No naturalizar la tristeza, la ansiedad ni el aislamiento
Uno de los puntos centrales planteados por Gasparini fue la necesidad de dejar de considerar como algo “normal” que una persona mayor esté triste, ansiosa, deprimida o aislada.
“No tenemos que naturalizar que esto pueda pasar a una persona grande”, expresó. En esa línea, remarcó que nadie desea estar enfermo, deprimido, ansioso o con ideas suicidas, por lo que es fundamental abrir la conversación sobre estos temas.
También vinculó esta problemática con la soledad no deseada, un tema que, según indicó, fue abordado recientemente en un congreso de salud mental realizado en Córdoba. Para la psicóloga, hablar de esta situación permite reconocer que hay sufrimientos que no deben ser aceptados como parte inevitable de la vejez.
Adultos mayores y jóvenes, los grupos más afectados
Gasparini señaló que, actualmente, los adultos mayores y los jóvenes aparecen como dos de los grupos etarios más atravesados por problemas de salud mental.
“Son los dos grupos etarios con más problemas de salud mental hoy”, afirmó, al relacionar estas situaciones con el contexto social y económico que atraviesan.
En el caso de los adultos mayores, la crisis puede profundizar sentimientos de angustia, preocupación, dependencia, pérdida de autonomía y aislamiento. Por eso, la especialista insistió en que el entorno familiar cumple un rol clave.
Cómo puede ayudar la familia
La psicóloga remarcó que lo primero que debe hacer la familia es acompañar. Esto implica estar presente, compartir tiempo, conversar y preguntar qué necesita o qué tiene ganas de hacer la persona mayor.
“Lo primero que tenemos que hacer es acompañarlos, no naturalizar y socializar, compartir ratos con ellos”, sostuvo Gasparini.
También explicó que muchas personas mayores tienen dificultades para dejarse ayudar económicamente por sus hijos o familiares. Por eso, recomendó buscar formas de acompañamiento que no invadan, pero que permitan garantizar una vida digna.
Entre las acciones principales, destacó la importancia de evitar que se aíslen, promover actividades compartidas, ayudar a organizar salidas o espacios de socialización y estar atentos a cambios en el ánimo o en la rutina.
Acompañar sin dejar de reclamar
Gasparini también planteó que la ayuda familiar no debe reemplazar el reclamo por mejores condiciones de vida. En ese sentido, sostuvo que es importante acompañar a los adultos mayores, pero también exigir políticas que atiendan estas situaciones.
“Hay que buscar la forma de ayudarlos a tener una vida digna, sin dejar de exigir a quien corresponda”, señaló.
Para la especialista, el desafío es no mirar la vejez como una etapa de resignación, sino como una etapa en la que las personas también tienen deseos, necesidades, proyectos y derecho a vivir con bienestar emocional.