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23 de abril de 2026 - 10:52 Sociedad.

Alerta por intoxicaciones en mascotas: ¿Por qué los sapos son un peligro para los perros?

Un caso en Tucumán encendió la alerta: una caniche murió tras contacto con un sapo. Veterinarios explican síntomas y cómo actuar.

Ocurrió semanas atrás, en una noche de lluvia como tantas que se repitieron en los últimos meses. Popy, una caniche, y Toby, un perro salchicha, se enfrentaban a un sapo en el jardín, algo inusual para esa casa ubicada en la zona norte de San Miguel de Tucumán, donde nunca antes había aparecido un anfibio.

Tal vez la seguidilla de tormentas e inundaciones del verano haya modificado el comportamiento de la fauna local. Tras ahuyentar al animal, ambos regresaron al interior, pero la caniche comenzó a largar espuma por la boca. “¡Papá, la Popy tira espuma, eso es grave!”, advirtió Lola, una nena muy informada sobre mascotas y activa en redes, que desde chica asegura que de grande quiere ser “doctora de animalitos”.

Los sapos pueden ser mortales para algunos perros.

Un episodio para el olvido en la vida de estos menores

Su padre trató de calmarla y minimizar lo ocurrido. “No pasa nada, los perros siempre juegan con los sapos, no son peligrosos”, le dijo. Pero la nena no cedió: “¡No papá, yo vi que el sapo argentino es tóxico y si a los perros les sale espuma es grave!”. Poco después, la caniche empezó a emitir sonidos inusuales y, apenas media hora más tarde, murió.

Los llantos de Lola eran desgarradores. Hay escenas más duras que ver a un chico perder a su mascota en sus brazos. Su papá también lloraba mientras intentaba consolarla, invadido por la tristeza y la culpa por no haber dimensionado lo que estaba pasando.

“Es mucho más común de lo que la gente cree. Llegan bastante seguido perritos con el mismo cuadro, sobre todo a la guardia nocturna y en épocas de lluvia. En algunos con síntomas leves y otros más graves, con afecciones cardíacas, en estado comatoso, o en el sistema nervioso, como convulsiones, es necesaria la internación”, explicó una hora después del hecho la veterinaria Sofía Lescano, en la clínica a la que Lola y su papá llevaron a sus mascotas: la caniche —ya fallecida— y el salchicha, que fue atendido de manera preventiva aunque no mostraba signos.

Recomendaciones de médicos veterinarios.

El “sapo argentino”

Lescano señaló que resulta clave la anamnesis, es decir, el primer interrogatorio que se le hace al propietario para orientar con mayor exactitud el diagnóstico.

“En general son perros que han tenido contacto con la bufotoxina” (la intoxicación más recurrente que reciben en las guardias). Vulgarmente se conoce como ‘el sapo argentino’, que son los más comunes, de la familia de los Bufonidae (de allí el nombre de bufotoxina) y afecta a todos los perros, sin importar el tamaño, aunque todo depende de la cantidad de toxina que hayan ingerido y los animales más pequeños tienen más posibilidades de cursar cuadros graves”, detalló la veterinaria.

Indicó además que no suelen atender casos en gatos, ya que los felinos no interactúan con sapos: son más cautelosos, analizan mejor a sus posibles presas y mantienen distancia. “Los perros son más curiosos y huelen, lamen o muerden a los sapos, pero más para jugar que para cazarlos”, explicó Lescano.

Qué hacer si un perro ha tenido contacto con un sapo, rana o cualquier especie de este tipo y segrega saliva en exceso (baba).

¿Qué se recomienda hacer si un perro estuvo en contacto con un sapo, rana u otro anfibio y comienza a salivar de manera excesiva? “Lo primero que hay que hacer es lavarle bien la boca, si es posible con una manguera o lo que se tenga a mano, las encías, la lengua, todo el hocico, y no dejar que trague el agua. Porque cuando pasa esto ellos quieren tomar agua y eso hace que ingrese más toxina al organismo. Y luego ir lo antes posible a una veterinaria”, puntualizó Lescano.

“Otro dato importante es que no deben administrarse medicamentos que tenemos en casa como paracetamol, ibuprofeno, etcétera, o darles leche, que mucha gente cree que sirve para las intoxicaciones. Todo esto sólo agravará el cuadro”, señala.

Otras especies peligrosas

Tanto Lescano como el veterinario Javier Toranzos —también consultado por el medio— coinciden en que puede ser útil contar en el hogar con algún corticoide para este tipo de urgencias. Suele ser la primera intervención ante cuadros de intoxicación, a la que luego se suman otros fármacos según la evaluación clínica y la gravedad del caso.

Toranzos aclaró que hay un sinnúmero de especies, no sólo de sapos y ranas, sino de otros animales o insectos que pueden afectar a las mascotas.

Toranzos también advirtió que no sólo los sapos o las ranas representan un riesgo: existen múltiples especies capaces de afectar a las mascotas, como víboras, arañas, abejas, avispas, alacranes o incluso caracoles gigantes, entre otros.

En algunos episodios se recurre a medicamentos como corticoides, anticonvulsivos o antihistamínicos, mientras que en situaciones más complejas —como mordeduras de serpientes o picaduras de ciertas arañas— se requieren antídotos específicos, ya sean bivalentes o trivalentes.

El profesional señaló que, además de los signos muscarínicos —como la salivación excesiva—, pueden presentarse convulsiones, dificultades respiratorias o cardíacas, hemorragias, vómitos, diarrea, dilatación de las pupilas y reacciones cutáneas.

Los sapos pueden ser mortales para algunos perros.

“También depende de la salud preexistente del animalito. Algunos pueden ser alérgicos a alguna sustancia o más sensibles que otros. Es por eso que no es tan simple el diagnóstico, hay que considerar las dos cosas (tipo de toxina o veneno, cantidad ingerida y estado y tipo de mascota) y son muchas variables”, explicó Toranzos, quien agregó que en las guardias veterinarias están más acostumbrados a este tipo de emergencias.

Toranzos descartó la creencia popular sobre “la orina de sapo”. “No es eso lo que provoca la intoxicación; las sustancias tóxicas se liberan a través de la piel cuando el animal se siente amenazado”, aclaró.

Recomendaciones de médicos veterinarios.

Por su parte, Lescano indicó que también pueden producirse cuadros similares por exposición a compuestos fosforados utilizados por las personas. Un perro puede intoxicarse al lamer una pelota u otro objeto contaminado en el jardín, o incluso por una pipeta mal aplicada. Además, explicó que una perra recién parida —especialmente si es su primera camada— puede padecer hipocalcemia y manifestar síntomas parecidos a los generados por la bufotoxina.

“Tampoco hay que demonizar a los sapos, son animalitos muy importantes para el equilibrio del ecosistema, sólo hay que estar bien informados, estar precavidos y saber qué hacer en cada caso”, argumentó sobre el final la veterinaria.

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